POR Rubén McAdam | 17 de junio de 2026, 18:55 PM
En la escuela Ricardo Jiménez Oreamuno, un niño decidió que los valores podían convertirse en una aventura fantástica. Su nombre es Rafael Andrés Monge González, aunque todos lo conocen cariñosamente como Rafita. Es amable, participativo y tiene una personalidad muy alegre que refleja mucho de lo que vive día a día junto a su familia y su comunidad. Además de estudiar, también es monaguillo; le gusta cantar, bailar y participar activamente en las actividades de su parroquia.
Con el apoyo de sus padres, Rafael Monge Esquivel y Gema Isabel González, Rafita desarrolló una gran afición por la lectura y la escritura. Esa motivación lo llevó a participar en el concurso Mi Cuento Fantástico con una historia llena de imaginación. Su relato combina elementos de la fantasía clásica con importantes enseñanzas sobre los valores humanos. El resultado fue una aventura que demuestra cómo la creatividad puede convertirse en una poderosa herramienta de aprendizaje (ver video adjunto).
El reino que perdió sus valores
La historia creada por Rafita se desarrolla en un reino llamado Valoria, un lugar donde los valores eran los pilares que sostenían la armonía y la convivencia. Sin embargo, todo cambia cuando aparece un dictador llamado Ego, quien decide apoderarse de esos valores y hacerlos desaparecer. Poco a poco, la bondad, el respeto, la solidaridad y otros principios fundamentales comienzan a extinguirse. El reino entra entonces en una profunda crisis.
Pero todavía existe una esperanza. Una niña que conserva el recuerdo de aquellos valores perdidos decide emprender un viaje para recuperarlos. A lo largo de la aventura deberá enfrentar desafíos, conocer personajes fantásticos y descubrir por qué esos valores eran tan importantes para Valoria. La historia transmite un mensaje sencillo pero poderoso: una sociedad necesita valores para crecer y convivir en paz.
Una maestra que ayudó a encender la chispa
Parte importante de este proceso ha sido el acompañamiento de Verónica Delgado, docente que trabaja en la institución desde hace seis años. Ella ayudó a Rafita durante sus primeros pasos en la lectura y la escritura, fortaleciendo habilidades que hoy le permiten crear historias propias. Como muchos docentes del país, cree firmemente que la imaginación puede abrir puertas y fortalecer la confianza de los estudiantes. Ver crecer a sus alumnos a través de la escritura es una de las mayores satisfacciones de su trabajo.
La Asociación Amigos del Aprendizaje, organizadora del concurso Mi Cuento Fantástico, invita a las personas docentes de tercero a sexto año a motivar a la totalidad de sus estudiantes para participar como una Aula Fantástica. El objetivo es que todas las niñas y niños tengan la oportunidad de escribir cuentos, desarrollar la escritura creativa y fortalecer su aprendizaje y autoestima.
Este año, el concurso celebra su 15.º aniversario, consolidándose como una de las iniciativas educativas más importantes del país. Las inscripciones estarán abiertas hasta el 30 de junio y toda la información puede consultarse en la página web de Mi Cuento Fantástico.
Mientras tanto, Rafita sigue soñando nuevas historias. Porque en su imaginación todavía existen reinos por salvar, aventuras por vivir y valores que vale la pena defender.
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