POR Mariana Valladares | 10 de enero de 2026, 8:11 AM

La fisioterapia veterinaria se ha consolidado como una disciplina esencial en la recuperación y el bienestar de las mascotas, especialmente en perros y gatos que han pasado por cirugías, lesiones traumáticas o padecen enfermedades degenerativas. 

Así lo explica Andrea Perera, fisioterapeuta de animales de especies menores del Hospital de la Universidad Nacional (UNA), quien destaca que esta práctica va mucho más allá de lograr que el animal vuelva a caminar.

“La fisioterapia realmente nace como una disciplina posterior a las guerras mundiales. Es una ciencia relativamente nueva, pero que se ha convertido en una ciencia propia, que genera sus propios conocimientos, investigaciones y avances”, señaló Perera a Teletica.com.

Con el tiempo, agregó, se comprobó que “los mismos principios que aplicábamos en los seres humanos, aplican también para los animales”.

En el caso de la fisioterapia veterinaria, su desarrollo inició en Inglaterra, principalmente con caballos de alto valor y animales deportistas. 

“Nació propiamente en animales con los caballos de la realeza y de personas que tenían animales de gran valor”, explicó la especialista, quien indicó que hoy el campo se divide en grandes áreas como la atención de caninos, felinos y otras especies, incluyendo animales silvestres y exóticos.

Uno de los principales motivos de consulta en fisioterapia para mascotas son los procesos postquirúrgicos. 

“Una de las principales áreas en las que nos desenvolvemos los fisioterapeutas de animales es precisamente en los postquirúrgicos”, afirmó Perera. Cirugías ortopédicas y de neurocirugía requieren, al igual que en los humanos, un proceso de rehabilitación adecuado.

La experta advirtió que existe la creencia de que si el animal ya apoya la extremidad operada, no necesita terapia. 

Sin embargo, aseguró que “hay tantas otras cosas que ver después de un procedimiento quirúrgico más allá de si puso o no la pata en el piso”. Cuando no hay una referencia temprana, los pacientes suelen llegar meses después con secuelas. 

“Nos llega un paciente dos o tres meses después de una cirugía sin apoyo, y se empieza a trabajar en contra de contracturas musculares y malas adaptaciones”, detalló.

Entre las lesiones más frecuentes que atienden destacan las rupturas de ligamento cruzado, amputaciones de cabeza femoral, displasias de codo y fracturas, muchas de ellas producto de accidentes de tránsito. También son comunes los pacientes geriátricos con desgaste articular o degeneración de la columna, así como las hernias de disco. 

“Las hernias de disco a nivel toracolumbar son de las rehabilitaciones más comunes que hacemos”, indicó.

Otro factor que influye directamente en la necesidad de fisioterapia es el sedentarismo y el aumento de peso en las mascotas. 

“La relación es completamente directa. Cuando hay más carga sobre articulaciones que ya tienen algún grado de daño, aceleramos el proceso de desgaste”, explicó Perera. 

Además, señaló que persiste una falta de educación sobre el peso saludable: “La gente tiende a pensar que entre más gordito está, más bonito”. En Costa Rica, la fisioterapia veterinaria se brinda mediante referencia médica. 

“Siempre debe existir una valoración clínica que determine que hay dolor o limitación en determinadas zonas del cuerpo”, puntualizó la especialista. 

Reconocer a tiempo las señales y acudir al veterinario puede marcar la diferencia entre una recuperación exitosa y secuelas permanentes.

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