POR Adrián Fallas | 31 de marzo de 2026, 9:27 AM

La goleada que Irán le propinó a la Selección Nacional este martes es solo un paso más de un equipo patrio que viene en caída libre. Los primeros dos partidos de Fernando Batista como entrenador desnudan un equipo que necesita mucho trabajo.

El 13 de octubre pasado la Tricolor le ganó en La Sabana a Nicaragua por marcador de 4-1, en lo que, viendo hacia atrás, parece un espejismo.

Hace cuatro años, cuando Costa Rica se impuso en el repechaje a Nueva Zelanda para sellar el boleto a Catar 2022, el país celebraba, pero la Selección Nacional no mejoraba.

Luego de venir de la Copa del Mundo con 11 goles en contra, mucho se habló del cambio generacional, de que era el momento de dar un golpe de timón.

Hoy, en el último día de marzo, el recambio generacional no se ve, ya que en cancha deja mucho que desear el nivel de los futbolistas.

Los jóvenes no brillan y los veteranos de Brasil 2014 ya no están para dar una semblanza de solidez.

En estos últimos años, la Sele ha goleado a rivales débiles, pero le ha costado ante selecciones de igual o mejor nivel, mostrándose como un tigre de papel.

La realidad es que el equipo patrio está en la cima de sus dudas, un lugar del que costará salir, ya que el tiempo apremia y dentro de poco se empieza a jugar el camino hacia la Copa del Mundo 2030, donde se parte lejos de los favoritos.

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