POR Luis Jiménez | 8 de marzo de 2026, 13:00 PM

Eitan Horn, ciudadano israelí de origen argentino, permaneció 738 días secuestrado en la Franja de Gaza por el grupo islamista Hamás. Fue liberado en octubre de 2025 tras negociaciones entre Israel y esa organización terrorista, que incluyeron el intercambio de prisioneros.

En una entrevista con Teletica.com, realizada en Tel Aviv, Horn relató los hechos ocurridos desde el ataque del 7 de octubre de 2023 y las condiciones de cautiverio que asegura haber vivido durante más de dos años.

Horn, de 39 años, nació en Argentina y emigró a Israel a los 16. Antes de su secuestro trabajaba en educación no formal. Según narró, el fin de semana del ataque se encontraba en el kibutz Nir Oz visitando a su hermano Yair.

El 7 de octubre por la mañana comenzaron a sonar las alarmas antiaéreas. “Sonó una alarma, dos alarmas, tres alarmas… para nosotros es una rutina entrar al cuarto de seguridad”, recordó. Minutos después, afirmó haber escuchado disparos y gritos en árabe. “Ahí entendí que habían entrado y que no eran solo terroristas, también había ciudadanos”, relató.

De acuerdo con su testimonio, hombres armados ingresaron a la vivienda donde se encontraba. Su hermano fue sacado primero y posteriormente él fue capturado. Horn afirmó que en ese momento pensó que sería ejecutado. “Yo solamente estaba esperando cuando llegue el momento de que me arrodillen ahí, me corten la cabeza o me peguen un tiro”, señaló.

Tras ser sacado del kibutz, relató que fue trasladado en motocicleta hacia Gaza. Durante el trayecto, aseguró que varias personas lo rodearon y lo agredieron. “Me empezaron a pegar, a escupir, a insultar solo por el hecho de ser judío y vivir en Israel”, dijo.

Horn indicó que su primer traslado dentro de Gaza fue hacia un hospital. Allí, según su relato, fue examinado y posteriormente trasladado a otra ubicación. “Me revisaron para ver si tenía algún chip del ejército o del Mossad”, comentó.

Posteriormente, fue llevado a un sistema de túneles subterráneos donde, según explicó, permaneció durante gran parte de su cautiverio. Describió estos espacios como una red extensa con distintos tipos de instalaciones. “Tenés desde partes muy pequeñas hasta habitaciones que estaban hechas para líderes, con cocina, internet y televisión”, afirmó.


Condiciones de cautiverio

Durante la entrevista, Horn describió las condiciones en las que afirma haber permanecido junto a otros rehenes.

“Ahí empezaron los peores dos años de mi vida”, expresó. Según su relato, experimentó torturas psicológicas, físicas y privación de alimentos. “Llegamos a tener épocas en las que comíamos tres o cuatro dátiles por día”, indicó.

También señaló que durante ciertos periodos recibía aproximadamente 230 mililitros de agua al día. “Bajé 64 kilos durante el cautiverio”, agregó.

Horn afirmó que, durante su permanencia en los túneles, fue vigilado por distintos miembros del grupo armado y que el contacto con el exterior era prácticamente inexistente. “Vivís con miedo e incertidumbre 24-7 porque tampoco sabés qué está pasando afuera”, dijo.

El exrehén explicó que pasó la mayor parte del tiempo junto a otros secuestrados.

Sobre su estado emocional durante ese periodo, señaló que intentaba mantener la esperanza. “Lo que me mantenía vivo era la esperanza de saber que mi familia estaba haciendo todo lo posible para liberarme”, expresó.


Reencuentro con su hermano

Horn relató que, aproximadamente una semana después de su captura, logró ver nuevamente a su hermano Yair, quien también había sido secuestrado.

“De repente lo vi de lejos y entendí que él estaba vivo y él entendió que yo estaba vivo”, recordó. Ambos permanecieron juntos tras el primer intercambio de rehenes, hasta que Yair fue liberado en una primera negociación.


La liberación

El exrehén explicó que durante el cautiverio en varias ocasiones les dijeron que serían liberados, por lo que inicialmente no creyó en el anuncio final.

“Hasta que no vi al primer soldado israelí que me recibió, no creí que realmente me estaban liberando”, relató.

Horn fue entregado a personal del Comité Internacional de la Cruz Roja antes de ser trasladado a Israel. Sin embargo, aseguró que durante su cautiverio no recibió visitas ni atención directa de ese organismo.


El regreso

Tras su liberación, Horn indicó que el proceso de recuperación ha sido gradual. Explicó que su principal preocupación durante el cautiverio fue su familia.

“La sensación fue absolutamente nada hasta que vi a mi familia y vi que dentro de todo estaban bien”, comentó.

Horn también afirmó que actualmente se dedica a compartir su testimonio. “Entiendo que es una obligación contar mi historia”, señaló.

El exrehén concluyó señalando que aún enfrenta un proceso personal para asimilar lo vivido durante los 738 días que, según su relato, permaneció secuestrado en Gaza y nunca vio el sol hasta que fue liberado.

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