Política
Café Política: Eliécer Feinzaig
“Me parece que hoy, como nunca en los últimos 75 años, lo que está en juego es la continuidad de la estabilidad democrática y la sana convivencia entre costarricenses”, afirmó el candidato.
El aspirante presidencial del Partido Nueva Generación, Fernando Zamora, aseguró que un eventual gobierno suyo marcaría “un antes y un después” para Costa Rica en materia de producción nacional, infraestructura, seguridad y energía. Así lo afirmó durante una amplia entrevista en Café Política, donde expuso su trayectoria personal, defendió su plan de gobierno y respondió a críticas sobre su partido y su posición en las encuestas.
Zamora, oriundo de Heredia, casado y padre de tres hijos, cuenta con más de 30 años de ejercicio como abogado constitucional y un doctorado en Derecho Constitucional obtenido mediante el Programa Latinoamericano de Doctorado en Derecho, fruto de un convenio entre la Universidad Complutense de Madrid y la Ulacit (ver video adjunto de Telenoticias).
Además, ha publicado siete libros —cuatro de doctrina jurídica y tres de análisis sociopolítico— y mantiene como afición el fútbol, aunque reconoció que la campaña política le ha limitado su actividad deportiva.
En el plano político, el candidato recordó que militó durante 25 años en el Partido Liberación Nacional (PLN), aunque su etapa de mayor protagonismo se dio entre 2015 y 2019, cuando ocupó la Secretaría General. Según explicó, abandonó la agrupación tras sentirse “agotado” por intentar impulsar cambios internos que no prosperaron.
Posteriormente, se integró al Partido Nueva Generación, invitado por su fundador, Sergio Mena, al considerar que coincidía con su visión ética y de país.
Zamora rechazó que Nueva Generación sea un “partido taxi”, calificativo que, dijo, no se ajusta a la realidad política actual. A su criterio, en un contexto donde el bipartidismo dejó de dominar hace una década, la mayoría de liderazgos han pasado por distintas agrupaciones. Defendió además que, ante investigaciones judiciales, como el caso Diamante, el partido ha actuado separando a figuras cuestionadas mientras se aclaran los procesos.
En materia económica y productiva, Zamora planteó revertir la “decadencia de la producción nacional” mediante una revisión de políticas que han favorecido la masificación de importaciones, como la llamada “Ruta del arroz” y otros acuerdos comerciales que, afirmó, han perjudicado al sector agropecuario.
Aclaró que no se trata de eliminar importaciones de productos que el país no produce, sino de proteger áreas donde Costa Rica sí tiene capacidad productiva.
Sobre el tipo de cambio, indicó que, aunque es competencia del Banco Central, impulsaría una política que evite la sobrevaloración artificial del colón y valoraría mecanismos como las minidevaluaciones para dar estabilidad a productores y asalariados.
En seguridad, anunció que firmaría un decreto de emergencia desde el primer día de gobierno, con un plan basado en tres ejes: acciones inmediatas del Poder Ejecutivo, reformas al Poder Judicial y estrategias de prevención. Entre las medidas mencionó devolver cuerpos policiales especializados a puertos y aeropuertos, fortalecer el uso de reservistas en labores administrativas y promover cambios en las medidas cautelares para delitos graves como narcotráfico, sicariato y femicidio.
Zamora insistió en que no crearán nuevos impuestos y que los recursos para seguridad y otros programas saldrían de una mejor administración del presupuesto, la lucha contra la evasión y la reorientación de fondos sub ejecutados. Citó, por ejemplo, la posible fusión de programas entre el INA y el Ministerio de Educación.
En educación, propuso una reforma integral centrada en valores, cambios en la malla curricular y una fuerte apuesta por plataformas digitales, especialmente para la enseñanza de idiomas. Mientras que en salud, planteó reducir las listas de espera de la Caja Costarricense de Seguro Social mediante el fortalecimiento de la atención primaria, la construcción de más Ebáis y el pago de la deuda del Estado con la institución utilizando recursos sub ejecutados, estimados en un billón de colones anuales.
Respecto a las encuestas, el candidato relativizó su peso y recordó que anteriores presidentes llegaron a segunda ronda pese a aparecer rezagados meses antes. No obstante, adelantó que ve “muy difícil” una eventual alianza con el PLN o con el candidato Álvaro Ramos, a quien criticó por representar intereses tradicionales y por inconsistencias en sus posiciones públicas.
En su mensaje final, Zamora aseguró que Costa Rica necesita un liderazgo “sin amos ni dueños”, alejado tanto del continuismo de los partidos tradicionales como de las prácticas actuales del poder.
“Ofrezco un liderazgo independiente para reenrumbar al país con la misma fuerza moral con la que fue fundado”, concluyó.