POR José Fernando Araya | 9 de febrero de 2020, 8:00 AM

Ruido por las calles. Cientos de chinos repletan el metro de Beijing, mientras que el embotellamiento en las calles se funde con los miles de turistas curiosos con sus cámaras y la acostumbrada contaminación.

La escena es típica en Beijing, una ciudad de poco más de 21 millones de personas. Sin embargo, desde el pasado 15 de enero todo entró en silencio y las calles ahora lucen vacías, la ciudad parece desierta.

Isaac Peña, es un costarricense que vive en Beijing desde hace 13 años. Primero trabajó en televisión por muchos años y ahora se encarga de una academia de fútbol como entrenador.

Pese a que se encuentra a 1.152 kilómetros de distancia del corazón del brote de coronavirus (epicentro de la crisis), Isaac asegura que vive uno de los momentos más difíciles desde su llegada al país asiático, ya que es parte de la “cuarentena” que viven los cerca de aproximadamente 56 millones de ciudadanos de China que actualmente viven retenidos en sus domicilios.

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El tico narra que son contadas las veces en las que puede salir para comprar comida y que existe un registro en su edificio de apartamento de la hora que entra, al lugar que se dirige, así como las personas que llegan. El contacto es mínimo.

Pese a esto asegura “estar bien” pues nada le falta y tiene acceso a todos los servicios y tiene la fe de que pronto todo se solucione, pese a que el coronavirus registraba hasta este viernes la cifra de 800 fallecidos y 34.500 contagiados.  

Además, asegura que el protocolo por parte de la Cancillería debería acelerarse para ayudar a las dos ticas que siguen en Wuhan, pues ambas son asmáticas y están en la zona más contagiada.

¿Cuántos ticos hay igual que usted viviendo esta especie de “cuarentena”?

-Mirá, ese es un gran problema que tenemos acá. Muchos ticos que vienen con beca a estudiar o vienen a trabajar, siempre les decimos que se registren en la embajada, pero no todos lo hacen, entonces no existe un número exacto de costarricenses.

(No obstante, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores hay 388 costarricenses costarricenses en este país, 115 en Shanghaí y 273 en Beijing).

¿Tengo entendido que mantienen una buena comunicación entre algunos de ustedes y han estado muy pendientes ante la amenaza del coronavirus?

-Nosotros siempre hemos tenido acá una comunidad bien unida. Yo tengo acá 13 años, casi desde el comienzo de las relaciones diplomáticas con Costa Rica.

Con lo de la crisis del coronavirus nos dimos cuenta de la necesidad e importancia de estar registrados, pues nos ayudamos entre nosotros. Conozco a mucha gente que me dice: “para qué me voy a registrar” y cuando pasan cosas así es donde te das cuenta de la importancia de hacerlo.

¿Cómo han tomado la situación con tantos fallecidos y tantos contagiados?

-Cuando la situación comenzó a inicios de enero, hubo mucha especulación de qué tan grave era la situación.

Hace muchísimos años, cuando se tuvo la crisis del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo y Grave) acá y que fue bastante grande, se manejó de forma muy distinta, entonces a comienzos de enero cuando surge lo del coronavirus la gente se lo tomó en dos extremos: Unos no le dieron la importancia debida y otros de una vez dijeron “me voy.

Entonces esos primeros días, apenas surgían los primeros casos, a todos los ciudadanos, fuéramos extranjeros o chinos, nos agarró muy mal parados, estábamos muy mal para afrontarlo y algunos ni creían que se tratara de algo grave”.

¿De alguna forma se manejó de una forma más extrema que la epidemia de SARS?

Gracias a Dios yo no estuve para el SARS que fue en el 2003. Nosotros tuvimos una costarricense que estuvo aquí para ese entonces y nos contó que la devolvieron cuando quiso salir.  

Todo el mundo me dice que a todos los obligaban a irse, entonces nos aconsejaron que si, no salíamos a tiempo, lo mejor mejor esperar hasta el final pese al riesgo, que salir en plena crisis ya que era más fácil contagiarse.

Con el SARS el epicentro fue en Hong Kong y Beijing, entonces fue todavía más difícil. Lastimosamente el coronavirus el punto clave es Wuhan y no una ciudad categoría 1 como Beijing u otras.

¿Cómo se vive el ambiente allá, cómo es el día a día?

-Desde el momento que se dio a conocer lo del coronavirus que cerraron Wuhan, desde ese momento se comenzó a tomar un protocolo, en el cuál, la mejor manera de contener el virus es saber dónde están todos y dónde han estado todos.

Se cierra el acceso y salida a Wuhan y luego de eso comienza la migración para el año nuevo chino. Comienza la migración y ahí es donde le dijeron a la gente que se quede en sus casas.

Ahí es cuando inicia el proceso de quién estuvo en la zona y quién no o quiénes han tenido contacto con ellos.

Todo se dividió en cuatro grupos, el primero es la gente que estuvo en Wuhan desde el 15 de diciembre hasta acá. El grupo 2 son las personas que han estado en contacto indirectamente con el grupo 1. Luego el 3, que son la gente que estuvo en contacto directo con alguien que estuvo en Wuhan, esas personas están en un alto riesgo de estar incubando el virus y son la razón por la cual en muchos condominios como el que vivimos nosotros hay controles de quién se marcha y vuelve al condominio.

¿Cómo ha cambiado el día a día?

-Nosotros tenemos que estar lavándonos las manos y tener mascarillas puestas como obligación. No debemos exponernos a conglomerados de personas en centros comerciales o haciendo cosas innecesarias, es decir, omitir el contacto físico innecesario, pero por lo demás tenemos de todo: tenemos comida, víveres, agua, luz, etc. Lo único que hace falta son las mascarillas.

Las mascarillas están prácticamente agotadas en todo el mundo, pues se fabrican acá y en China se dio una paralización de labores y desde el 15 de enero no se realiza nada, entonces han escaseado en todas partes.

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Si hay comida en los supermercados, pero no se puede salir libremente, tal vez una vez por semana y hacer todo muy rápido de ahí que hay controles en cada apartamento para verificar quién entra y quién sale y a los lugares que fue para saber si tuvo alguna especie de contacto. 

Las ciudades están desiertas y las calles libres de tránsito.

¿Se ha comunicado con las dos ticas en Wuhan? ¿Ellas piden ser repatriadas y parecen estar en la situación más delicada?

-En este momento la prioridad número uno del Gobierno y de todos nosotros como comunidad de ticos aquí es que las dos chicas que están en Wuhan salgan de la zona. Que salgan de una forma segura, es más importante a que salgan rápido. Ellas son asmáticas y están en un área sumamente riesgosa.

Nosotros, como comunidad, esperamos que ellas salgan y esperamos que se hagan los esfuerzos para repatriarlas lo más pronto y se trabaje de una forma más hábil.  

¿Cree que se están haciendo los esfuerzos necesarios para ayudarles?

-Acá lo que pasa es que el proceso para repatriar a alguien es muy complicado y depende de muchos pasos que no se pueden brincar, entonces no es tan sencillo que digamos.

No hay un paso en el que yo haga una llamada y la gente comience a correr rápido. El proceso de repatriación es burocrático y lento.

En Cancillería ven esto como una situación, pero para nosotros es una crisis. Es incomprensible que sea tan lento, pero lo que esperamos es que se aceleré el proceso de alguna forma especial para ayudarle a estas ticas.



¿Hay alguna novedad con ellas?

-Las ticas en Wuhan ya comenzaron el proceso de repatriación y estamos esperando a que se resuelva en Cancillería-

¿De aumentar los casos o de presentarse la oportunidad a usted le gustaría volver al país?

-Hay dos realidades diferentes, si yo estuviera en Wuhan me gustaría que me repatriasen y hacer mi cuarentena en cualquier otro lugar. Pero a mí personalmente, no me hace falta nada, ni comida, ni agua, solo las mascarillas que le hacen falta a todo el mundo.

La gente ha querido satanizar que nos hacen falta cosas, pero no nos hace falta nada de momento.

Lo que tal vez si pase es que hay muchos muchachos con becas que se podrían ver perjudicados en perderlas y perder dinero, pues no se pueden sacar o depositar plata de los bancos ya que están cerrados. Lo que hemos hecho es ayudarles a algunos entre nosotros.

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¿Le preocupa tener que pasar mucho más tiempo en esta cuarentena?

-Aquí vamos a estar bien, pese a que no la estamos pasando bien. Tal vez no es un bonito momento, pero de aquí a que la gente piense que es una situación en la que uno sobrevivirá o no, pues tampoco lo creo.