POR Luis Jiménez | 7 de mayo de 2022, 18:13 PM

Michael Soto finaliza, este domingo, su gestión al frente del Ministerio de Seguridad Pública.

Durante la administración Alvarado Quesada, el jerarca enfrentó muchos retos, pero considera que la pandemia y la ubicación de Costa Rica "en una de las zonas más violentas del planeta" fueron los principales.

Soto espera que el nuevo Gobierno tenga más recursos económicos para fortalecer los cuerpos policiales, sobre todo con equipos y tecnología.

Teletica.com conversó ampliamente con el ministro. A continuación, puede repasar la entrevista. 

¿Dónde trabajaba antes de llegar al Ministerio de Seguridad Pública?

Durante 26 años, trabajé en el Organismo Investigación Judicial (OIJ) en diferentes áreas, principalmente en el narcotráfico y homicidios. Ha sido mi primer y único trabajo a lo largo de mi vida.

¿Quién lo llama a ser parte del ministerio para el periodo 2018-2022?

Quien me llama es el presidente Carlos Alvarado; sin conocernos, sin habernos visto nunca, me invita a su Gobierno. Tuvimos dos reuniones y, después de la segunda, me ofreció el puesto. No lo esperaba, ya que nunca estuvo entre mis objetivos de vida llegar a un puesto político y realmente me tomó por sorpresa. La decisión la tuve que analizar con mi familia y, al final, creo que fue un designio de Dios el haber llegado hasta este lugar.

¿Qué ha sido lo más difícil en estos cuatro años?

Yo he luchado a lo largo de estos cuatro años y durante toda mi carrera policial contra el crimen organizado y criminalidad ordinaria; pero el desafío más importante, por la falta de experiencia, fue el tema de la pandemia. Realmente, ahí fue un desafío enorme desde el punto de vista físico, emocional, de salud, de recursos, pero dichosamente salimos adelante con eso.

¿Por qué el narcotráfico y el sicariato aumentan cada vez más en el país?

Hay que tomar en contexto varios aspectos: Costa Rica, lamentablemente, está ubicado en la zona más violenta del planeta y, sin que exista un conflicto bélico donde mueren muchas personas, estamos en la ruta del narcotráfico, entre los países productores de Sudamérica y los consumidores de Norteamérica. Esto hace que estemos allí metidos y que tengamos que batallar contra eso.

El problema del narcotráfico, que es nuestro principal desafío, no se puede solucionar como un país, requiere de un abordaje por parte de toda la región, donde todos los países de la zona se involucren. Así hemos trabajado desde un inicio, por eso logramos, en estos cuatro años, decomisar 235 toneladas de marihuana y cocaína. El desafío es enorme, es grande y hay que hacerlo en la región y como país; sin duda alguna, los problemas sociales que han afectado al país, como la falta de oportunidades, empleo, educación, cultura y deporte, provocan que aumente la criminalidad.

¿Cuáles fueron sus principales ejes de trabajo?

Yo establecí tres ejes, que de hecho están en el Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno. Uno era el tema del narcotráfico, el otro era bajar los asaltos y, por último, los homicidios.

El 2017 fue el año más violento de la historia de Costa Rica y yo planteé en el Plan Nacional de Desarrollo que se mantuviera la tasa de 11 homicidios por cada 100.000 habitantes. Esos fueron nuestros tres aspectos en el área criminal y me voy satisfecho porque logramos esos objetivos según lo planteado, no es lo idóneo, pero demandó un gran esfuerzo y logramos lo que prometimos al principio.

Hace cuatro años, usted dijo que iba a unificar los cuerpos policiales del país, ¿qué pasó con eso?

Eso se encuentra dentro del plan de Gobierno del presidente Alvarado, era un proyecto que se presentaría a la Asamblea Legislativa y lo tenía como objetivo. Estaba para plantearlo en 2020, pero chocamos con la pandemia.

En 2021, nos dedicamos a la redacción del proyecto, a reunirnos con los diferentes cuerpos de Policía, ya que unos estaban de acuerdo y otros no. En marzo de este 2022, presentamos el proyecto al Ministerio de la Presidencia para que lo estudiaran, analizaran y corrijan para que lo mejoren de ser necesario.

El unificar los cuerpos policiales, creo que esa es una muy buena estrategia, sin embargo, no a todas las Policías, pero sí la mayoría deberían de estar en un solo mando.

¿Qué beneficio le traería esta unificación al país?

La maximización de los recursos, por ejemplo, así como en lo administrativo porque en vez de tener varias oficinas de recursos humanos dispersas, podríamos tener una sola. Ahí podríamos ganarnos bastantes recursos económicos.

¿Cómo se puede evitar que los policías se unan al crimen organizado?

El 99% de los policías son gente honesta, trabajadora, con principios y valores, pero en ningún lugar del mundo la Policía ha escapado de esto porque las estructuras criminales que realicen cualquier actividad van a buscar seducir a la Policía con tal de lograr sus objetivos.

Lo que hacemos constantemente es fortalecer algunas áreas y yo creo que los principios y valores están intrínsecos a la persona, pero también cuando los capacitamos y reclutamos trabajamos en principios y valores policiales para enseñarles que más vale el buen nombre que el dinero.

Hay que trabajar mucho en esas líneas, pero lamentablemente siempre va a haber gente que se va a dejar seducir aunque tenga un buen o mal salario.

¿Qué debe de hacer el nuevo ministro de Seguridad para combatir con mayor fuerza el narcotráfico?

Tiene que contar con mayores recursos y más personal policial que esté comprometido con la seguridad del país. Yo quisiera que los policías tuvieran lo mejor de lo mejor y hasta un mejor salario, pero la realidad es que uno tiene que trabajar con el presupuesto que le dan y, a veces, no alcanza.

¿Qué tan importante es el apoyo internacional que ha recibido Costa Rica?

Particularmente, estoy muy agradecido con el Gobierno de los Estados Unidos porque la inversión de recursos en Costa Rica ha sido abundante y significativa. Nos han dado embarcaciones, aviones y hasta nos han capacitado.

Sin el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos, no tendríamos el nivel decomisos de drogas o el profesionalismo que tenemos en los diferentes cuerpos policiales.

Colombia es otro que nos ha ayudado mucho en capacitación y asesoría técnica, en acompañamiento, incluso hasta con Panamá hemos coordinado operaciones que han sido muy exitosas en el tráfico de personas, narcotráfico y en la protección fronteriza.

La seguridad no la podemos ver como una isla, como un país aislado y esa es la tendencia donde se debe de trabajar en equipo.

¿Qué tan difícil es exigirles a los policías lo máximo cuando no tienen las mejores condiciones para trabajar?

Eso es un tema de vocación porque yo he recorrido todo el país y he caminado con oficiales de alto rango y hasta con los más básicos y, sinceramente, veo en la mayoría un alto grado de vocación, una disposición de servicio y un agradecimiento por tener un trabajo, a pesar de las condiciones económicas.

Hay que reconocer que las limitaciones son muchas, el arriesgar la vida por un salario limitado es difícil, pero si no fuera por los policías quizás hubiésemos perdido este país. Sé que hay gente dispuesta a seguir luchando por el país y espero que, en un futuro, el Gobierno tenga mejores recursos para aumentarles o triplicarles el salario, que creo que se lo merecen.

¿Michael Soto deja algo pendiente en estos cuatro años?

El tema de los vehículos policiales es algo que hay que mejorar porque, por el tema de los presupuestos, no se pudo, ya que la pandemia llegó a complicar muchas cosas. Espero que el nuevo Presidente llegue a mejorar esas condiciones porque, ciertamente, nosotros lo intentamos.

Tengo la conciencia de que el Gobierno Central no pudo porque no había de dónde sacar dinero, pero quedo satisfecho, que cuando menos se les hizo un incremento pequeñito de salario en estos cuatro años, fue muy pequeño, pero algo se logró positivo en ese sentido.

¿Qué tan difícil fue la pandemia para el Ministerio de Seguridad?

La pandemia hizo que todos los cuerpos de Policía se centrarán en actividades que no son su normalidad, nos dedicamos a situaciones como la restricción vehicular o a detener las fiestas clandestinas que, en aquel momento, eran prohibidas. Todo esto frenó el que nos dedicáramos a estrategias más puntuales para reducir el robo de vehículos, los asaltos, hasta homicidios.

Tuvimos que enfocar muchos de nuestros recursos para comprar insumos que no eran habituales como conseguir alcohol o mascarillas. Todo esto provocó que los objetivos planteados para el 2020 fueran muy limitados.

¿En algún momento vio comprometida su vida por una u otra razón?

He recibido muchísimas amenazas que no hice públicas porque me parece que no tenían un peso significativo y, desde este punto de vista, mucha gente, sobre todo cuando se dio el tema de las manifestaciones de 2018 y 2020, recuerdo que salió un video de sujetos que aparentemente eran de la zona de Limón, con unas máscaras y con unas AK-47 amenazando al Presidente y a mí. También recibí muchas informaciones de estructuras criminales que han mencionado mi nombre en actividades y hasta han dado opiniones, pero realmente nunca recibí ningún ataque directo.

Siempre actué con la convicción de que me tocaba hacerlo porque es mi trabajo, así lo he hecho toda mi vida y nunca me van a intimidar.

¿Cuáles fueron los tres momentos más difíciles de su gestión?

El tema de la pandemia fue muy difícil y cuando mueren oficiales en el cumplimiento de su deber es muy doloroso. Recuerdo el caso de compañeros que murieron en un asalto en Santa Bárbara de Heredia y la compañera Kimberly Suárez, quien recibió un disparo en la cabeza, fue muy difícil.

Las manifestaciones sociales fueron, en algún momento, un poco angustiantes, sobre todo cuando hirieron a compañeros y trataron de quemarlos. Eso fue un momento muy doloroso.

¿Deja un país más seguro a como lo encontró hace cuatro años?

La seguridad no es perfecta, no es al 100%. Los números dicen que hemos logrado avances en algunas actividades, pero en otras no; sin embargo, en las principales como asaltos, homicidios y narcotráfico sí tuvimos avances.

La opinión de los costarricenses es muy importante y, en las encuestas del año 2018, la seguridad era la primera o segunda preocupación de los costarricenses. La última encuesta de este año dice que actualmente la seguridad es la cuarta preocupación de los ticos y eso me satisface en el sentido de la seguridad y creo que es un buen indicador para decir que las cosas mejoraron.

Hay muchas cosas que hacer, cometimos errores como humanos que somos, pero creo que el avance fue importante y me voy satisfecho con la gestión que hice con mis compañeros.

¿Cuál es su opinión sobre la marihuana, debe el país legalizarla y cuál es el trato que se le debe dar?

No estoy en contra del cáñamo para fines industriales. De acuerdo con lo que he estudiado sobre el tema, puedo decir que es un buen elemento para la fabricación de algunos implementos y sustancias, así como para productos cosméticos y esto puede ayudar a la economía del país.

El uso del cannabis medicinal también es una buena opción. Lo que me preocupa mucho es el tema del uso de la marihuana de forma recreativa porque los narcotraficantes siempre van a buscar una forma de que sea más adictiva y eso podría ser un factor negativo en la población. En toda mi vida policial me ha quedado claro que la marihuana es la puerta de entrada a drogas más fuertes como la cocaína.

¿Ha tenido conversaciones con el nuevo ministro de Seguridad, Jorge Torres?

Lo conozco desde hace como unos 30 años y me parece que es una elección muy buena que hace el presidente electo, Rodrigo Chaves. Es una persona con una capacidad enorme y le deseo lo mejor de lo mejor.

Ya nos reunimos una vez, como tres horas, y hemos hablado por teléfono todos los días. No me es una persona desconocida, me agrada su designación y desde mi posición en el OIJ, a donde regreso, estaría dispuesto a apoyarlo en lo que él requiera porque creo que, si le va bien, nos va bien a todos.

¿El nuevo ministro le ha pedido algún consejo?

Conversamos de todo, pero me ha preguntado sobre el tema de narcotráfico y presupuesto, ya que este último será su principal desafío. Él es tan experimentado en narcotráfico y en el crimen organizado, que creo que no va a tener problemas en adaptarse rápido.

¿Qué debe de fortalecer y prestarle más atención, el nuevo ministro, para continuar mejorando la seguridad de todo un país?

Las alianzas con los países vecinos son fundamentales y con los otros cuerpos de Policía. También debe de trabajar muy unido con la Fiscalía, Poder Judicial, crear fuertes lazos a lo interno de la institución.

Debe de mejorar las condiciones de los policías, pero es claro que no es una decisión de él. La gente tiene que entender que el ministro tiene un presupuesto y con eso tiene que sobrevivir.

Esperemos que el Gobierno entrante tenga la posibilidad económica de meter más dinero para fortalecer al Policía, darles mejores equipos y mejor la tecnología. Creo que esas son las líneas sobre las cuales deberían de enfocarse.

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