Entretenimiento
Minipresentadores se roban el ‘show’ en programa especial de ‘De Boca en Boca’
Las familias vivieron la experiencia del Día del Niño con entusiasmo desde la convocatoria. Conozca a los pequeños talentos aquí.
Este viernes, De Boca en Boca (DBB) celebra 10 años de transmisión y una de las figuras clave de esa historia es Montserrat del Castillo, quien no solo ha estado presente desde el inicio, sino que fue la primera presentadora confirmada cuando el proyecto aún no tenía nombre ni elenco definido.
Del Castillo repasó con Teletica.com el camino recorrido durante esta década, marcada por crecimiento profesional, cambios personales, retos dentro del formato y un profundo agradecimiento por una oportunidad que —asegura— llegó como respuesta directa a una oración.
Hace 10 años, Montserrat participaba en Dancing With The Stars cuando, sin saberlo, verbalizó lo que poco después se convertiría en su realidad. Durante una entrevista del programa, contó que su sueño laboral era formar parte de un espacio de entretenimiento y farándula, pero con un enfoque positivo, respetuoso y humano.
“Lo último que me imaginé fue que, un mes después, en medio de 'Dancing', me llamaran y yo fuera la primera convocada para ser parte de 'De Boca en Boca'”, recuerda.
La llamada llegó luego de un momento de incertidumbre profesional, cuando incluso había solicitado trabajo sin éxito tras terminar un proyecto anterior.
“Ese día fue de los más felices de mi vida. Para mí, el programa fue una oración contestada por Dios”, afirma.
Del Castillo inició en DBB a los 25 años. Hoy, con 35, reconoce que el programa no solo la ha visto consolidarse como presentadora, sino crecer como persona: se casó, se separó, se convirtió en madre y atravesó momentos de profunda alegría y otros de dolor.
“Las señoras me han acompañado en todo ese proceso. El cariño con el que nos abrazan es como si nos conociéramos de toda la vida, y eso es demasiado llenador”, comenta.
“Fue muy impactante. Ver a alguien ir al programa y fallecer a los pocos días fue durísimo”, confiesa.
También menciona la pérdida de integrantes del medio artístico y del entorno cercano al programa como experiencias que marcaron emocionalmente al equipo.
Más allá de las cámaras, Montserrat destaca la unión del elenco actual y la importancia del respaldo mutuo. Mauricio Hoffmann, María Fernanda León y Bismarck Méndez son, para ella, sus “personas vitamina”.
“Antes de salir al aire nos contamos los problemas, almorzamos juntos, nos apoyamos. Tenemos una química tan linda que, cuando se enciende la cámara, por esa hora se nos olvidan los problemas”, explica.
Esa conexión, asegura, se traduce en una responsabilidad mayor: entretener, informar y acompañar a una audiencia que muchas veces busca una sonrisa o una palabra de aliento en medio de sus propias dificultades.
“Las señoras no disfrutan la falta de respeto, y yo tampoco podría ser parte de un formato así. He cuidado muchísimo mi trabajo durante estos 10 años”, afirma.
Hoy, DBB se mantiene como uno de los programas más vistos del país, un logro que Montserrat atribuye a la constancia, al equipo humano y, principalmente, a su fe.
“Eso para mí significa la misericordia de Dios y que Él es fiel cuando uno le pide las cosas de corazón”, señala.
Aunque reconoce que la televisión atraviesa cambios a nivel mundial, Del Castillo se visualiza aún ligada al proyecto.
“Cinco años más, diez años más… ojalá. Que sea lo que Dios quiera. Yo sería muy feliz de seguir siendo parte de De Boca en Boca”, asegura.
En el plano personal, habla con ternura de su hijo Jhonita, quien admira su trabajo y la acompaña con entusiasmo cuando puede.
“Él ve mi trabajo como una bendición, no como algo que me quita de su vida, y eso para mí lo es todo”.
Al cerrar la entrevista, Montserrat resume en una sola palabra lo que DBB le ha dejado en estos 10 años: humildad.
“Ser reconocido no significa nada si uno no mantiene los pies sobre la tierra. Todo lo que uno tiene es gracias a Dios, y también he aprendido muchísimo de mis compañeros”, concluye.
Este viernes, De Boca en Boca celebra una década al aire y, junto al programa, Montserrat del Castillo celebra también una historia de fe, perseverancia y crecimiento frente —y detrás— de las cámaras.