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"Patrones oscuros": así se manipula a los usuarios de internet
El regulador irlandés sospecha que Facebook e Instagram usan diseños engañosos para manipular a los usuarios. Así funcionan estos "patrones oscuros" en internet.
¿Tenemos control sobre el contenido que vemos en Facebook e Instagram, o se nos empuja deliberadamente hacia algoritmos personalizados que recopilan más datos y aumentan el tiempo que pasamos en las plataformas? Estas son las preguntas que busca responder la investigación que realiza la Autoridad de Medios de Comunicación de Irlanda sobre Meta, la empresa matriz de ambas redes sociales.
La autoridad investiga si los sistemas de recomendaciones de Facebook e Instagram infringen el artículo 27 de la Ley Europea de Servicios Digitales, diseñada para proteger a los ciudadanos de prácticas desleales en línea. Según esta normativa, los usuarios siempre deben poder comprender y modificar los algoritmos de sus redes sociales.
La investigación busca determinar si Meta usa interfaces manipuladoras, los llamados "patrones oscuros" ("Dark patterns"), para dificultar innecesariamente estas elecciones de los usuarios. Una infracción confirmada a esta ley puede dar pie a multas de hasta el 6 por ciento de los ingresos anuales globales de las compañías. En el caso de Meta, esa cifra llegaría a los 20 mil millones de euros.
¿Cómo funcionan los "patrones oscuros"?
Los "patrones oscuros" son trucos de diseño web creados para inducir a los usuarios a hacer algo que en realidad no desean o no les conviene. Por ejemplo, se aprovechan de su comodidad, falta de tiempo o temor. Así, se los engaña para que compren, se suscriban a servicios o revelen datos personales.
En el caso específico de Meta, el regulador irlandés investiga si se ha ocultado deliberadamente la opción de alternar entre un feed personalizado y uno puramente cronológico, y si la empresa restablece la configuración después de cerrar la aplicación, de manera que los usuarios, hartos, terminan aceptando el feed personalizado solo para que los dejen en paz.
¿Qué otros ejemplos hay?
Estas interfaces existen en redes sociales y tiendas online, así como en juegos y otras aplicaciones. Es probable que todos los usuarios se hayan topado alguna vez con ellas. Estas son algunas de las más comunes:
"Confirmshaming". Cuando se solicita el consentimiento de los usuarios para el seguimiento de datos con fines publicitarios, hay dos opciones: un botón de consentimiento, que es grande y colorido, y el de rechazo, que es pequeño y gris. Además, suele estar etiquetado de forma manipuladora. Por ejemplo, "no, quiero seguir viendo publicidad irrelevante", como si esta opción fuera peor que la otra.
Botones ocultos. A menudo el botón "Sí" está a la vista, pero el otro dice "Más opciones", lo que lleva al usuario a navegar tediosamente por submenús para encontrar el botón "No". A veces, las opciones de respuesta vienen preseleccionadas, lo que obliga a los usuarios a desmarcarlas manualmente, una por una.
Presión de tiempo artificial. Esta se usa a menudo en las tiendas online. Por ejemplo, se muestra una cuenta regresiva o aparece un mensaje que dice "¡solo queda una unidad!" o "X personas están viendo esto". El objetivo es generar estrés en los usuarios y llevarlos a realizar una compra rápida e impulsiva.
"Nagging". Consiste en solicitar repetidamente al usuario que realice una acción específica, con el fin de que, ya harto, acepte lo que se le pide. Esto puede ocurrir, por ejemplo, al reservar un viaje, donde cada página que se abre ofrece la compra de un seguro de cancelación de viaje.
Modelo "pagar o aceptar". Esto obliga a los usuarios a pagar por el uso del sitio web sin anuncios, o consentir el procesamiento de sus datos para fines publicitarios. Los defensores de los consumidores critican este modelo porque no ofrece a los usuarios una alternativa equitativa, y en esencia los obliga a ceder sus datos.
Patrón trampa. Se trata de cuando es muy fácil suscribirse a un servicio con un solo clic, pero cancelarlo es extremadamente complejo. A menudo, las opciones están ocultas en submenús, o se requiere una cancelación por escrito o por teléfono. En inglés se usa el término "roach hotel".
Y por último, pero no menos importante: las suscripciones de prueba gratuitas que se renuevan automáticamente con un costo si no se cancelan con antelación. El costo de estas suscripciones se muestra siempre de forma poco clara.
¿Cómo pueden protegerse los consumidores?
Con la Ley de Servicios Digitales, la UE ha prohibido el uso de estas prácticas. Los usuarios no deben ser engañados, manipulados ni obstaculizados en su libre elección a través de trucos. Sin embargo, estas prácticas engañosas suelen existir en una zona legal gris. No hay una definición legal uniforme y absolutamente clara de cuándo se manipula a los usuarios. Muchos sitios web usan mecanismos psicológicos que, si bien son cuestionables, no son directamente ilegales.
Por ello, la educación digital sigue siendo la mejor manera de evitar caer en estos engaños. Existen numerosos "patrones oscuros” en internet. Por ello, los expertos recomiendan a los usuarios tener siempre cuidado en internet, no hacer clic demasiado rápido en botones predefinidos y revisar cuidadosamente las casillas de verificación y los carritos de compra.
