POR Deutsche Welle | 21 de abril de 2026, 15:40 PM
La situación de la ballena jorobada varada frente a la costa de Poel ha empeorado este martes, según Fabian Ritter, investigador de ballenas y biólogo marino con sede en Berlín. "Definitivamente su cuerpo sobresale mucho más del agua. Eso no es bueno", declaró Ritter a la Agencia de Prensa Alemana.
El nivel del agua frente a Poel ha descendido con respecto a ayer. "Cada centímetro que baja la expone a una situación en la que sufre más por su propio peso". El animal ahora parece estar tumbado en el fondo marino e incapaz de moverse, explicó Ritter. Los miembros del equipo de la iniciativa privada para rescatar a la ballena pasaron horas intentando profundizar el lecho marino bajo el animal con una bomba de chorro, como se pudo ver en las transmisiones en directo (ver abajo).
Tres semanas después de quedar varado en el mar Báltico, el macho de ballena jorobada apodado Timmy había logrado nadar por sus propios medios en la madrugada de este lunes (20.04.2026), ayudado por la subida del nivel del agua y el fortalecimiento del viento.
La alegría, sin embargo, duró poco: aproximadamente dos horas después, según mostraban las transmisiones en directo que seguían cada uno de sus movimientos, el cetáceo de unos 12 metros pareció detenerse de nuevo en la misma bahía de Wismar donde había permanecido atrapado desde finales de marzo, en el último episodio de una odisea que comenzó con un primer varamiento en la bahía de Lübeck y ha mantenido en vilo a rescatistas y opinión pública.
Las imágenes muestran al animal aparentemente inmóvil cerca de unas boyas de señalización, mientras las embarcaciones de escolta desplegadas para guiarlo hacia aguas abiertas se mantienen a distancia.
Aguas poco profundas, un laberinto para Timmy
Tras iniciar su inesperado recorrido el lunes, Timmy cambió de rumbo en varias ocasiones mientras los barcos intentaban conducirlo fuera de las aguas poco profundas.
Timmy se encuentra ahora en el Kirchsee, una bahía que forma parte de la bahía de Wismar y cuya desembocadura es muy poco profunda en algunos puntos, según declaró un portavoz del Ministerio de Medio Ambiente local.
Mientras que el canal de navegación tiene entre 2,5 y 3 metros de profundidad, la bahía de Kirchsee solo alcanza entre 0,9 y 1,1 metros, explicó el portavoz, quien añadió que la ballena deberá seguir una trayectoria en arco para poder salir sin quedar varada de nuevo.
Una vez que el animal llegue a la bahía de Wismar –que conecta con el mar Báltico–, le resultará mucho más fácil nadar libremente, ya que el canal de navegación allí tiene una profundidad de al menos 9 metros, según el portavoz.
El rescate de la ballena jorobada: semanas de operativos
Timmy lleva varado en la bahía de Wismar desde el 31 de marzo, después de haber llamado ya la atención por haberse quedado atascado en varias ocasiones durante las semanas previas en distintos puntos de la costa báltica.
Los equipos de rescate no habían descartado antes que la ballena pudiera liberarse finalmente por sus propios medios, tras mostrar "grandes reacciones" y mucha energía el domingo por la mañana.
Embarcaciones de rescate de la asociación alemana de salvamento DLRG habían estado en alerta para guiar a la ballena hacia el mar del Norte y luego a través de él hasta el Atlántico, según indicó la abogada Constanze von der Meden, portavoz de la iniciativa.
El plan original consistía en deslizar una lona sujeta entre pontones flotantes bajo el cuerpo de la ballena, elevarla para sacarla de la zona poco profunda y trasladarla posteriormente hacia el mar del Norte.
Las autoridades de la región nororiental de Mecklemburgo-Pomerania Occidental habían autorizado el miércoles esta misión de rescate privada de último recurso, tras el fracaso de varios intentos anteriores por parte de los equipos de rescate oficiales, y ante el temor creciente de que el animal pudiera morir frente a la costa alemana.
Entre los promotores de esta última iniciativa se encuentra el empresario Walter Gunz, cofundador de MediaMarkt, una popular cadena de electrónica de consumo.
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Un símbolo que moviliza a miles en redes sociales
La historia de la liberación de Timmy ha acaparado una enorme atención mediática en Alemania, con varios medios de comunicación emitiendo vídeo en directo las 24 horas del día sobre el paradero del animal. En redes sociales, el caso ha generado una oleada de reacciones que van desde la tristeza hasta la esperanza, convirtiendo a la ballena en un símbolo emocional para miles de personas que siguen su evolución casi en tiempo real.
Según el biólogo y teólogo David Seltmann, del Instituto de Zoología Teológica de Münster, este tipo de reacciones refleja cómo las personas tienden a empatizar más con un animal individual que con el sufrimiento animal en abstracto, lo que puede servir también para visibilizar el impacto humano sobre otras especies. Además, señala que las ballenas jorobadas, conocidas por su compleja comunicación y estructuras sociales, despiertan una conexión especial al resultar a la vez familiares y profundamente ajenas.