Internacional
Trump advierte a Irán de "cosas malas" a menos que alcance acuerdo con EE. UU.
Con las tensiones en aumento, el republicano evitó hablar de cualquier posible acción militar contra Irán.
El régimen de Irán busca una solución al actual callejón sin salida político en que se encuentra. Este viernes 6 de febrero, el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchi, sostendrá por primera vez conversaciones directas con Steve Witkoff y Jared Kushner, los mediadores del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Omán.
En el centro de dichas negociaciones podría haber un paquete de propuestas que fue elaborado anteriormente en Rusia, informaron el 4 de febrero los diarios iraníes Jamaran y Entekhab, citando a Russia Today. Según esos informes, las propuestas serían aceptables, tanto para Irán como para Estados Unidos.
"Estos informes no han podido ser confirmados aún por fuentes iraníes y podrían diferir en algunos detalles de las propuestas concretas. Desde el punto de vista iraní, sin embargo, parecen fundamentalmente aceptables y parecen haber sido acordados durante la visita de Larijani a Moscú", declaró a DW Hamidreza Azizi, experto en política exterior y de seguridad iraní e investigador visitante del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP) en Berlín.
Azizi se refirió así al viaje del presidente del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, quien se reunió con Vladimir Putin en el Kremlin el 30 de enero de 2026, en un encuentro no anunciado.
Rusia, al igual que otros Estados del área, quiere evitar una guerra que desestabilizaría la región, y siempre ha enfatizado que Irán no debe poseer armas nucleares, ya que eso no sería en su propio interés, señaló Azizi.
Al mismo tiempo, Moscú ve la situación actual como un momento especialmente favorable que promete una triple ganancia: en primer lugar, un Irán debilitado estaría más vinculado a Rusia; en segundo lugar, Moscú se acomodaría políticamente al presidente estadounidense Trump y lo apoyaría para llegar a un acuerdo; y, en tercer lugar, el Kremlin intenta minimizar aún más la influencia de Europa, no solo en el asunto de Irán, sino en todo Oriente Medio, y presentar a los actores europeos como políticamente insignificantes.
Rusia habría propuesto, entre otras cosas, que la corporación estatal rusa Rosatom supervise y controle el enriquecimiento limitado de uranio para reactores civiles de Irán. El objetivo sería garantizar que el enriquecimiento se mantenga estrictamente dentro de los límites acordados.
Un punto central en las negociaciones probablemente sea el paradero de unos 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido (al 60 por ciento), que ha estado en el centro de disputas desde los ataques estadounidenses a las instalaciones nucleares iraníes en junio.
En Teherán, el periodista Hadi Mohammadi, quien escribe desde hace años sobre el programa nuclear iraní y tiene acceso a fuentes internas, informó en su cuenta de Twitter: "Se produjo uranio enriquecido al 60 % como moneda de cambio para el levantamiento de las sanciones. El material podría ser diluido". Se desconoce si Rusia estuvo involucrada.
Según el Wall Street Journal, si las conversaciones no fracasan, podrían dividirse en dos líneas de negociación: una abordaría el programa nuclear de Irán, y la otra, un abanico más amplio de cuestiones, incluidas las demandas estadounidenses de restricciones al programa de misiles iraní.
"Desde mi perspectiva, el principal punto de discordia entre Irán y Estados Unidos reside en el programa de misiles iraní, y ya no en el programa nuclear", afirma Azizi. Irán amenaza a Israel con la aniquilación, pero, al mismo tiempo, insiste en que no renunciará a su capacidad de defensa.
Según medios iraníes, el Kremlin habría propuesto incluir garantías de que el programa de misiles iraní no se utilizará para ataques contra Israel o Estados Unidos.
El presidente ruso, Vladimir Putin, incluso anunció a mediados de enero estar dispuesto a mediar entre Irán e Israel. Según Azizi, Putin intenta redefinir la influencia de Rusia en Medio Oriente, parcialmente debilitada por la guerra en Ucrania. La pregunta crucial que queda abierta es si sería aceptable una garantía de seguridad para Israel.
Poco antes del inicio de las negociaciones, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, presionó para que Teherán hiciera concesiones. Para que las conversaciones realmente condujeran a un "resultado significativo", debían abordarse cuestiones como el alcance de los misiles balísticos, el apoyo a organizaciones terroristas, el programa nuclear y el trato a su propia población, declaró el 4 de febrero.
"El presidente Trump les prometió ayuda a los manifestantes iraníes. No hizo nada", dijo a DW Fawaz Gerges, experta en Cercano Oriente y profesora de Relaciones Internacionales en la London School of Economics. "Ahora los objetivos han cambiado".
Ahora se trata únicamente de armas nucleares y misiles balísticos, y de poner fin al apoyo de Irán a aliados y representantes regionales. "Así que se trata de geopolítica", resume Gerges.
La ayuda estaba en camino, escribió entonces Trump en su red Truth Social. Sin embargo, durante el fin de semana expresó su confianza en que se podría llegar a un acuerdo con los líderes iraníes.
"Soy escéptico sobre las perspectivas de éxito, la durabilidad y el impacto real de un posible acuerdo en la etapa actual", dice Hamidreza Azizi, experto en política exterior y de seguridad iraní.
Irán busca un acuerdo por la pura necesidad de evitar una guerra a corto plazo. La seguridad y la preservación del régimen son las principales prioridades. El objetivo final es un acuerdo que excluya la opción militar o la amenaza de una.
No habrá ningún cambio fundamental en la política exterior iraní bajo el liderazgo del líder religioso Ayatolá Jamenei
La brecha entre Estados Unidos e Irán es tan profunda que una escalada militar es posible en cualquier momento. En las últimas semanas, Estados Unidos ha desplegado portaaviones, buques de guerra, aviones de combate y tropas en la región.