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Miles de personas salieron a las calles de Damak, en el este de Nepal, el pasado 7 de marzo. En una escena llena de emoción y esperanza, corrían junto a un vehículo que se movía lentamente. Los vítores aumentaban de intensidad cada vez que el hombre que estaba dentro del coche saludaba o levantaba la mano.
Ese hombre era Balendra Shah, más conocido como Balen. A sus 35 años, el exalcalde de Katmandú, la ciudad más grande de Nepal, se ha convertido, rápida e inesperadamente, en una de las figuras más reconocidas del pequeño país asiático.
El viernes 13 de marzo, tras varios días de conteo de votos, finalmente la Comisión Electoral de Nepal confirmó la aplastante victoria de Balen y su Rastriya Swatantra Party (RSP o Partido Nacional Independiente) en las elecciones generales.
El ascenso político de Balen Shah se ha caracterizado por una estrategia poco usual: hablar poco. El exalcalde rara vez interactúa mucho con los medios. Cuando habla, elige las palabras con cuidado, una moderación que los analistas consideran una táctica de campaña deliberada.
Con un traje oscuro característico y gafas de sol, Balen viajó a distintos distritos electorales, encontrándose cara a cara con los votantes. A veces, él mismo conducía su vehículo hasta los puntos de encuentro con sus seguidores. Otras veces, caminaba entre ellos. Saludó, estrechó manos, escuchó y probó delicias locales, pero evitó los discursos largos.
Los resultados sugieren que su propuesta minimalista tuvo eco. Balen y su partido consiguieron una victoria aplastante. De los 275 escaños que tiene el Parlamento de Nepal, el RSP obtuvo 182, lo que otorga al partido una clara mayoría.
Para muchos votantes, no se trata solo de la figura de Balen, sino también del hecho de que no pertenece a la vieja guardia política, que es vista por muchos como corrupta y egoísta.
Balen, ingeniero estructural de profesión, poeta y rapero por pasión, se unió al RSP poco antes de las elecciones y rápidamente se convirtió en una de sus principales figuras.
Los expertos dicen que su popularidad fue un factor determinante en estas elecciones. "La aplastante victoria del RSP se centró en gran medida en Balen", dice a DW el analista Krishna Khanal. "Una vez que fue presentado como su candidato a primer ministro, el efecto electoral fue enorme".
El panorama electoral había cambiado mucho antes de las elecciones. En septiembre, un movimiento nacional de la Generación Z, impulsado por la indignación contra la corrupción y mala gestión gubernamental, obligó al entonces primer ministro KP Sharma Oli a renunciar.
Muchos esperaban que Balen se postulara al Parlamento en Katmandú, donde tenía una base electoral fuerte por su rol como alcalde. Sin embargo, anunció su candidatura por Jhapa-5, una circunscripción a casi 330 kilómetros de la capital.
Durante décadas, el distrito fue considerado bastión político del ex primer ministro Oli. Antes de esta elección, Oli había participado en siete elecciones en Jhapa, ganando seis de ellas. También sirvió cuatro mandatos como primer ministro de Nepal. Hasta que llegaron las protestas.
El giro quedó claro al contar los sufragios. Balen obtuvo 68.348 votos frente a los 18.734 de Oli.
Comparado con las figuras políticas nepalíes tradicionales, el ascenso de Balen fue rápido. Entró a la política en 2022, presentándose como candidato independiente a la alcaldía de Katmandú. Desafió a los aspirantes de los principales partidos y ganó.
Durante su mandato, varias iniciativas llamaron la atención del público, como las reformas a las escuelas comunitarias, los programas de becas, la gestión de estacionamientos y los esfuerzos para preservar los sitios arqueológicos. Pese a críticas de la Comisión Nacional Fiscal por la gestión presupuestaria, su estilo práctico lo ayudó a mantener su imagen pública.
Antes de entrar a la política, Balen hizo carrera como ingeniero estructural. Obtuvo una licenciatura en Katmandú y luego realizó una maestría en India. Actualmente, cursa un doctorado en conservación patrimonial en la Universidad de Katmandú.
"Como ingeniero, trabajó en carreteras, puentes, estadios y parques científicos en 65 distritos de Nepal", dice el exparlamentario Asim Shah, quien cree que esta experiencia moldeó la comprensión que Balen tiene sobre los "desafíos de desarrollo" del país.
Shah, que no tiene parentesco con Balen, a quien conoció de su época como músico, describe esta mentalidad estratégica como otra de las grandes cualidades del político. "Que compitiera en Jhapa-5 es un ejemplo. Le dijimos que compitiera en Katmandú, pero él dijo que si alguien quiere ser primer ministro, debe primero derrotar al primer ministro".
Antes de entrar a la política, Balen ya era conocido por su tono contestatario. Como poeta y rapero, criticó la corrupción, los abusos de poder y la desigualdad social. "Sus canciones y poemas son tan directos como su discurso", dice Shah.
Sus partidarios sostienen que los temas que abordó en la música, como la buena gobernanza, la transparencia y el cambio social, los aplicó luego como alcalde. Pero también ha recibido críticas por sus acciones contra los vendedores ambulantes y algunas publicaciones agresivas en redes sociales.
Con el Partido Rastriya Swatantra asegurando una mayoría parlamentaria amplia, el camino de Balen a convertirse en primer ministro parece seguro. Ahora, dicen los analistas, vienen otros desafíos.
"Un Gobierno de mayoría no deja lugar a excusas. Balen y su gabinete deben cumplir sus promesas", dice Khanal. "La voz que resonó fuerte en las calles de Katmandú ahora lo hará en el Parlamento", sostiene Shah y agrega: "Balen se hizo conocido por hacer preguntas. Ahora le toca ofrecer respuestas".