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Omar Cascante celebra primer año de su hijo y le agradece por “transformar su vida”
En un emotivo mensaje, el presentador de televisión habló de cómo Santiago también “tocó” la vida de su mamá.
Periodista: Minerva Rojas.
Desde hace semanas, quienes siguen a Omar Cascante notaron algo distinto en sus redes sociales: mensajes más profundos, reflexiones constantes y un enfoque espiritual que contrasta con su imagen del pasado. La pregunta era inevitable: ¿qué cambió?
En una entrevista para el programa De Boca en Boca, Cascante respondió sin rodeos. “Yo creo que a veces los cambios no se gritan, se ven”, afirmó.
“Era alguien que no se había encontrado”
Al preguntarle quién era el Omar del pasado y quién es ahora, el comunicador fue contundente.
“Uno puede estar lleno de agenda, de actividades de imagen y de cierta popularidad —ojo, no estoy diciendo fama, que eso no representa nada—. Hay personas llenas de éxitos aparentes, pero vacías por dentro. Yo creo que yo estaba perfectamente caracterizado en esa categoría”.
Hoy, asegura, procura caminar “a través de la coherencia, no de la apariencia”, y atribuye su transformación a su fe en Dios. “No es religión, es profesar en el Dios que literalmente me ha salvado”.
El instante que lo cambió todo
El punto de inflexión llegó en la intimidad de su hogar. Cascante recuerda estar sentado con una cerveza en la mano, observando a la madre de su hijo Santiago, embarazada.
“Vi la pancita y dije: ¿hacia dónde voy yo?”, relató. En ese momento tomó una decisión definitiva: “Esa es la última vez que lo hago” (ver video adjunto).
Algunos no le creyeron. Se acercaba diciembre, época de celebraciones. Sin embargo, cumplió su palabra. El 30 de noviembre de 2024 dejó el alcohol después de 19 años de consumo.
“Uno no bebe socialmente como yo lo hacía. Yo bebía para acallar dudas, quejas, vacíos que pensaba que no podía llenar de otra forma. Cuando te das cuenta, estás en entornos y adicciones peligrosas”.
En diciembre de 2025 celebró su primer año sin alcohol, acompañado por su familia. Su madre le dijo una frase que lo marcó: “Usted es el resultado de mis oraciones”. Y añadió que, de no ser por la misericordia de Dios, su hijo podría no estar con vida.
Salud al límite y un despido inesperado
El proceso de cambio no llegó solo por convicción espiritual. También hubo alertas físicas. Tras un mapeo médico, recibió un diagnóstico de hipertensión con presiones de hasta 250 sobre 110.
“Era una bomba de tiempo”, reconoció.
A eso se sumó un despido laboral que, lejos de hundirlo, terminó siendo catalizador de su transformación. “Uno crece en las crisis. Si no hubiera tenido un despido, hubiera seguido igual de cómodo”.
Ese día, su hijo mayor, Daniel, lloraba frente a un árbol de la oficina de Buen Día. “No puedo soportar el dolor suyo”, le dijo. Cascante le respondió con una pregunta: “Mencionemos una vez un episodio en el que Dios nos haya dejado solos”. La respuesta fue clara: “Ninguno, papi. No lo va a hacer, ni ahora ni nunca”.
Una nueva rutina, una nueva voz
Hoy, Cascante asegura que su semblante cambió. Se levanta todos los días a las 4 a. m. para orar. “Ganarle al sol hablando con Dios es una de las mejores experiencias que me ha cambiado la vida”.
Además, comenzó a estudiar liderazgo con la escuela de John Maxwell, con el objetivo de compartir su testimonio y ayudar a otros.
“Ninguna oración es en vano. Yo soy el resultado de la oración incesante de mis padres. Caminar por fe es dar por hecho un hecho que no está hecho para que sea hecho”, expresó con convicción.
Su mensaje final es sencillo pero poderoso: “No se exija hacer mucho. Exíjase hacer algo, un 1% que mejore su vida hoy. Cuando mejore su vida, va a mejorar su familia”.
Lo que comenzó como un cambio en redes sociales terminó revelando una transformación profunda. Para Omar Cascante, la popularidad quedó atrás; hoy su bandera es la coherencia, la fe y el ejemplo que quiere dejarles a sus hijos.