POR Dudly Lynch | 2 de septiembre de 2026, 16:00 PM

Bajo las aguas del Caribe, entre corales, arena y peces, permanecen los restos de una historia que comenzó hace más de tres siglos.

Los barcos Frederick IV y Christianus, pertenecientes a una compañía danesa dedicada al comercio entre Europa, África y el Caribe, navegaban hacia la isla de Santo Tomás. A bordo viajaban cientos de africanos esclavizados, pero el destino cambió de rumbo.

Las dos embarcaciones llegaron a Costa Rica el 2 de marzo de 1710, después de pasar seis meses a la deriva por el Caribe. En medio del caos ocurrió uno de los episodios más impactantes de esta historia: personas esclavizadas y miembros de la tripulación se amotinaron.

Algunos de los africanos lograron escapar de los barcos y llegar a tierra firme. La mayoría habría avanzado hasta Talamanca, donde encontraron refugio.

En Matina fueron capturadas 105 de estas personas. Sus descendientes forman parte de una historia que, generaciones después, continúa vinculada con el Caribe costarricense.

Durante años, pescadores y habitantes de la comunidad observaron restos de embarcaciones en el fondo del mar. Siempre se creyó que podían pertenecer a barcos piratas.

Los restos se encuentran dentro de los límites del Parque Nacional Cahuita, pero un grupo de jóvenes de la comunidad decidió buscar respuestas.

Durante nueve años, el Centro Comunitario de Buceo Embajadores del Mar, junto con investigadores de la Universidad de Costa Rica y especialistas del Museo Nacional de Dinamarca, siguió las pistas bajo el agua.

En el sitio encontraron madera, ladrillos, pipas, anclas y cañones. Entre los hallazgos destacan dos enormes anclas de aproximadamente tres metros, además de bolas de cañón y elementos utilizados para pulir espadas.

Sin embargo, el hallazgo no habla únicamente de barcos. También habla de personas: hombres, mujeres y niños africanos víctimas de uno de los capítulos más crueles de la historia, la trata transatlántica y la esclavización.

Y, al mismo tiempo, habla de resistencia y del origen de una comunidad.

El sitio ha sido declarado de memoria histórica, debido a que los orígenes de la comunidad están vinculados con este lugar dentro de los límites del Parque Nacional Cahuita.

Hace 316 años, aquellas personas llegaron a este territorio contra su voluntad. Hoy, las huellas que dejaron bajo el mar y en tierra firme forman parte de la memoria y el legado del Caribe costarricense.

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