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Periodista: Kathleen Baker
La experiencia de viajar en transporte público en San José puede cambiar radicalmente dependiendo del autobús en el que se suba el pasajero. Mientras algunas rutas comienzan a incorporar tecnología moderna, la mayoría de las unidades que circulan en el país continúan siendo de combustión y muestran señales de desgaste.
El contraste se ha hecho evidente con la incorporación de 25 buses eléctricos que ya operan en las rutas de La Carpio, León XIII y el Hospital México. Estas unidades ofrecen un vistazo al futuro del transporte público, muy distinto al que brindan los autobuses tradicionales que predominan en la flota nacional.
Los nuevos buses eléctricos destacan por su cero emisiones contaminantes y por mejoras directas en la experiencia de viaje. Al tratarse de unidades de piso bajo, no cuentan con escaleras, lo que facilita el acceso de los pasajeros, especialmente adultos mayores o personas con movilidad reducida.
Además, incluyen aire acondicionado, un elemento valorado en medio de las altas temperaturas que se registran en el país. También incorporan sistemas de pago electrónico mediante el celular, lo que simplifica el proceso de cancelación del pasaje.
Para Adrián, un chofer con 24 años de experiencia al volante, el cambio es evidente.
“Estas nuevas unidades han ayudado mucho en el confort personal; uno anda más tranquilo, con mejor visibilidad y en un bus totalmente silencioso”, afirma.
Sin embargo, la realidad del transporte público nacional todavía está marcada por las unidades de combustión más antiguas. En muchos casos, estos autobuses presentan escaleras de acceso, lo que dificulta el abordaje para adultos mayores o personas con discapacidad.
A diferencia de los modelos eléctricos, algunas de estas unidades también cuentan con menos barras de sujeción y un espacio más limitado para sillas de ruedas, lo que reduce la accesibilidad para ciertos usuarios.
El paso del tiempo también es visible en el estado físico de varios autobuses, donde se observan graffitis, deterioro en la estructura y señales de desgaste, condiciones que podrían influir en la seguridad y en la percepción del servicio por parte de los pasajeros.
A pesar del avance que representan las nuevas tecnologías, la transición hacia una flota más moderna aún se encuentra en una etapa inicial.
Según datos del Consejo de Transporte Público (CTP), en Costa Rica existen 4.976 autobuses autorizados, de los cuales solo 25 son eléctricos.
Esto significa que, por ahora, los buses eléctricos representan una pequeña fracción del sistema de transporte público, mientras la mayoría de las unidades que circulan en las calles continúan funcionando con motores de combustión.