POR María Jesús Rodríguez | 4 de junio de 2026, 8:45 AM

Las playas de Costa Rica son uno de los mayores tesoros naturales del país y un atractivo para turistas nacionales y extranjeros. Sus aguas cristalinas, la abundante biodiversidad y sus paisajes las convierten en algunos de los destinos más admirados del territorio nacional.

Dentro de esa riqueza natural, las conchas marinas suelen llamar especialmente la atención por sus formas, colores y tamaños, convirtiéndose con frecuencia en recuerdos de viaje.

Sin embargo, durante los últimos seis años, solo en el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós, en Guanacaste, se han decomisado cerca de 8.900 kilos de conchas marinas a personas que intentaban sacarlas del país.

Para dimensionar la magnitud de esta cifra, equivale aproximadamente al peso de un elefante africano macho, un helicóptero liviano o 148 personas de 60 kilogramos cada una (ver video adjunto de Telenoticias).

"Esto va en contra de la Ley de Conservación de Vida Silvestre", explicó Rosa Rodríguez, vocera del Aeropuerto de Guanacaste. 

"Una vez extraídas, afectan el pH y la arena. Además de que son el hábitat de muchos cangrejos y sirven para las algas", añadió. 

Agregó además que, "para este año hemos notado un aumento, solo en los primeros meses fueron más de 1.600 kilos". 

Una vez recuperadas, las conchas no siempre pueden ser devueltas de forma inmediata a su hábitat natural. Por eso, "utilizamos un programa de inteligencia artificial para identificar qué concha pertenece al Pacífico y cuál al Caribe. En años anteriores no existía un protocolo de manejo, entonces se entregaban y se enterraban", explicó. 

"Eso sí, como un dato positivo en 2025 se reintegraron más de 1.100 kilos en Playa Cochal", concluyó la vocera.  

Aunque iniciativas como esta han permitido reintegrar miles de conchas a los ecosistemas costeros, existen otros elementos decomisados que ya no pueden regresar a su entorno original. Como es el caso de rocas pintadas o algunos organismos, como moluscos, que han sido alterados durante su extracción y traslado.

La situación evidencia cómo el verdadero valor de las conchas marinas no está en una vitrina o una colección personal, sino en permanecer en el lugar donde cumplen una función dentro del equilibrio natural de las playas.

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