Por Susana Peña Nassar 4 de junio de 2026, 7:30 AM

Una botella plástica que usted tira hoy podría seguir existiendo cuando hayan pasado varias generaciones de su familia. Lo mismo ocurre con una lata de aluminio, una batería o incluso un envase de leche.

Especialistas en gestión de residuos advierten que muchos de los materiales que desechamos diariamente tardan décadas, siglos o incluso miles de años en degradarse, por lo que una disposición incorrecta puede generar impactos ambientales de larga duración.

La mayoría de estos son materiales que pueden valorizarse y reincorporarse a procesos productivos.

Teletica.com conversó con Kathya Elizondo, coordinadora de la Unidad de Gestión Ambiental de la Universidad de Costa Rica, y con Álvaro Valerín, técnico del Programa de Reciclaje de la Municipalidad de San José, para construir un ranking de los siete residuos más comunes que suelen terminar en el lugar equivocado y el tiempo que podrían permanecer en el ambiente.

"Más del 50% del residuo que se genera en las casas es orgánico. Si nosotros tomáramos ese orgánico y lo generáramos en compost, en abono, prácticamente una bolsa que pesa 10 kilos nos está pesando un poquito menos de 5 kilos. Por eso es tan importante. 

"Y después, tomamos esos residuos secos, reciclables, como papel, plástico, aluminio, hojalata, y los recuperamos, los separamos de la corriente normal. Lo que podríamos estar sacando de una bolsa 10 kilos, mucho, mucho, mucho, podría ser solo un kilo", ejemplificó el vocero municipal.


1. Vidrio: prácticamente eterno

Residuos valorizables

El vidrio encabeza la lista. Su degradación es tan lenta que resulta difícil establecer un plazo exacto.

De hecho, aún se conservan recipientes de vidrio fabricados hace miles de años por civilizaciones antiguas.

¿Cómo desecharlo correctamente?

Debe separarse del resto de residuos y entregarse a programas de reciclaje o centros de acopio de cada municipalidad. Si está quebrado, se recomienda empacarlo adecuadamente para evitar accidentes durante la recolección.

2. Botellas plásticas PET: hasta 1.000 años

Residuos valorizables


Las botellas utilizadas para agua, refrescos y otras bebidas están fabricadas principalmente con plástico PET. Según especialistas, su degradación puede tardar entre 150 y 1.000 años, dependiendo de las condiciones ambientales.

"El residuo que una persona genere hoy, muy probablemente dos o hasta tres generaciones de personas podrían verlo en descomposición todavía. Por eso es importante manejar o gestionar bien los residuos. La ley dice, la Ley 8.839, Ley para la Gestión Integral de Residuos Sólidos, indica que las personas deben ser generadores responsables. Cuando uno habla de un generador responsable, es una persona como vos, como yo, que generamos residuos, pero además tenemos que ser responsables con ese residuo.

"¿Qué significa eso? Que yo tengo que aplicar la filosofía de las erres: que es rechazar, reducir y reutilizar", aseguró Valerín.

Además, al fragmentarse generan microplásticos que terminan en ríos, océanos e incluso en organismos marinos.

¿Cómo desecharlas correctamente?

Deben entregarse limpias y secas a sistemas de reciclaje o gestores autorizados, que usted puede consultar a su gobierno local. Por ejemplo, en el cantón central de San José, el camión de reciclaje circula los miércoles previa coordinación con los vecinos y comercios.

3. Latas de aluminio: entre 200 y 500 años

Residuos valorizables

Aunque el aluminio puede tardar siglos en degradarse, tiene una gran ventaja: puede reciclarse indefinidamente sin perder sus propiedades. Cada lata reciclada evita la extracción de nuevas materias primas y reduce el consumo energético asociado a su producción.

¿Cómo desecharlas correctamente?

Separarlas del resto de residuos y entregarlas a centros de acopio o programas municipales de reciclaje.

"El vidrio y los metales pueden reciclarse infinitas veces. O sea, yo cada vez que utilizo una lata de aluminio porque me compré un refresco, eso se va, lo reciclan y me puede volver a llegar el mismo material, y ese ciclo se puede hacer muchísimas, muchísimas veces. Es entregarlo para que sea valorizado", apuntó Elizondo.

4. Pilas y baterías: hasta 500 años y con impacto inmediato

Residuos valorizables

Más allá del tiempo que tardan en degradarse, las pilas y baterías representan uno de los residuos más preocupantes por las sustancias peligrosas que contienen. Cuando se deterioran, pueden liberar compuestos capaces de contaminar suelos y fuentes de agua.

Las baterías de litio, además, pueden representar riesgos de incendio si se almacenan incorrectamente.

¿Cómo desecharlas correctamente?

Nunca deben ir a la bolsa de residuos ordinarios. Lo recomendable es almacenarlas en un recipiente seguro y entregarlas posteriormente a gestores autorizados o campañas de recolección especializadas.

5. Bolsas plásticas convencionales: hasta 150 años

Residuos valorizables

Las bolsas plásticas tradicionales pueden permanecer en el ambiente durante más de un siglo. Aunque existen versiones biodegradables y compostables que se degradan en pocos meses bajo ciertas condiciones, las convencionales continúan siendo una fuente importante de contaminación.

¿Cómo desecharlas correctamente?

Lo ideal es reducir su consumo. Cuando ya se convierten en residuo, deben separarse para reciclaje cuando exista esa posibilidad o incorporarse a programas de recuperación específicos.

6. Envases de hojalata: entre 50 y 100 años

Residuos valorizables
Las latas de atún, alimentos en conserva y otros envases similares también tardan décadas en desaparecer. Sin embargo, al igual que otros metales, pueden recuperarse y reincorporarse a procesos industriales.

¿Cómo desecharlos correctamente?

Separarlos del resto de residuos y entregarlos a centros de valorización o reciclaje.

7. Envases de leche y jugos: hasta 50 años

Leche tetrabick

Los conocidos envases de larga duración están compuestos por varias capas de materiales, principalmente cartón, plástico y aluminio.

Precisamente esa combinación dificulta su tratamiento y hace que puedan tardar entre 30 y 50 años en degradarse.

¿Cómo desecharlos correctamente?

Deben enjuagarse, compactarse y entregarse en puntos de recolección que acepten materiales polilaminados.

¿Y qué pasa con los aparatos electrónicos?

Desechos electrónicos

Aunque no figuran en este listado por tiempo de degradación, especialistas consideran que los residuos electrónicos merecen especial atención. Celulares, computadoras, impresoras y televisores contienen metales pesados y otras sustancias que pueden contaminar el ambiente cuando se abandonan en lotes baldíos o se entregan a gestores no autorizados.

"Mientras estén enteros, no estén quebrados, que yo no los haya abierto, que no los haya manipulado, que no les haya caído agua, que no estén expuestos al sol, o sea, en las condiciones de uso, por decirlo de alguna manera, no van a ser peligrosos.

 "Cuando le cae agua, por ejemplo, cuando está expuesto a la luz solar o a la lluvia, porque se me descompuso el teléfono y lo tiré al patio, y resulta ser que cae una gotera o lo dejé en el patio directamente, donde se expone al sol y todos lo materiales y el plástico van a empezar a degradarse, la parte de adentro va a empezar a humedecerse y los metales y otros materiales se van a empezar a lixiviar. ¿Qué quiere decir eso? Que empiezan a transitar a través del agua, van a empezar a salir a través del agua", explicó la vocera de la UCR.

La recomendación es llevarlos a campañas de recolección o centros autorizados para el manejo de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (aquí se incluyen las pilas o baterías). En este mapa publicado por el Ministerio de Salud puede consultar todos los puntos de acopio disponibles en el territorio nacional.

La mejor solución: generar menos residuos

Los expertos coinciden en que el primer paso no es reciclar, sino evitar la generación de residuos. Para ello recomiendan aplicar la filosofía de las tres "R": rechazar productos innecesarios, reducir el consumo y reutilizar los materiales la mayor cantidad de veces posible.

Solo después de esas etapas se debe pensar en la valorización de los residuos mediante compostaje, reciclaje u otros procesos de recuperación.

Al final, el residuo que una persona genera hoy podría permanecer en el planeta durante décadas o siglos. Por eso, una decisión tan simple como separar correctamente una botella, una batería o una lata puede marcar una diferencia que trascienda varias generaciones.

Escuche el episodio completo de 'Pulso Ambiental' en el siguiente enlace de Spotify: 



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