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La Pandemia mundial provocada por el COVID-19, aceleró el posicionamiento del comercio electrónico. La creación de plataformas de comercialización en línea, ya son una necesidad para generar negocio, sin embargo, no contemplar ciertos aspectos legales, puede significar la caída una empresa antes de iniciar el nuevo proceso.

Entonces, ¿qué debe cumplirse desde la perspectiva legal para emprender un negocio virtual sin morir en el intento?

Estructura del negocio: Lo primero por tomar en cuenta es que, en el comercio electrónico debe comprenderse que las leyes y su aplicación son diferentes a cómo funcionan los modelos de negocios “tangibles”.

“Muchas de las necesidades y oportunidades legales dependerán, por ejemplo, de si se trata de una empresa que vende a consumidores (B2C) o a otros negocios (B2B); si desarrollará algún app o tecnología propia o utilizará la de terceros; si ofrecerá productos o servicios; licencias y permisos requeridos según el tipo de producto, entre otros”, señala Adriana Castro, socia de la firma de abogados BLP.

Relaciones socios comerciales:  Si la empresa desea utilizar un “Marketplace” ya existente o desarrollar su propia plataforma, deben generar esquemas contractuales con proveedores y colaboradores (como cualquier otro tipo de negocio), además de otros actores específicos, como socios tecnológicos, sistemas de pagos, entre otros.  Algunos socios comerciales pueden estar prácticamente en cualquier lugar del mundo, lo cual puede traer necesidades y riesgos adicionales a considerar.

“En ocasiones las alianzas con socios comerciales son esenciales para el producto que se ofrecerá.  Por ejemplo, podemos pensar en un chef que, como consecuencia de la situación, decide reinventar su negocio y vender “kits” para preparar comidas en casa. Este emprendimiento requerirá alianzas comerciales con proveedores de alimentos y utensilios, servicios de mensajería, por ejemplo”, señaló Uri Weinstok, de BLP.

En todos estos casos será sumamente importante tener claras las responsabilidades de los diferentes actores en varios temas legales, tales como los derechos de propiedad intelectual, titularidad de los datos recabados en el proceso, confidencialidad de la información, garantías, servicio al cliente, y otros.

Obligaciones con los consumidores: Las relaciones con los consumidores es quizás la parte más visible de este tema. En Costa Rica, la ley protege de forma especial al consumidor, ya que las asimetrías en la información lo convierten en la parte más débil de la relación. Este estándar se hace todavía más severo en casos de comercio electrónico, pues el consumidor no tiene al frente los productos que le interesa adquirir, y, además, está expuesto en otros temas adicionales como la tecnología, informaciones personales, y otros. 

En el e-commerce aplican todas las protecciones del comercio ordinario, pero con algunos requisitos adicionales para que las transacciones sean válidas y evitar exponerse a sanciones. Entre ellas, incluir requerimientos más detallados sobre el comerciante, la plataforma que se está usando, funcionalidad y seguridad, asimismo, hay reglas especiales para el consentimiento, como las siguientes:

- El consumidor debe recibir un resumen de la transacción antes de finalizar la compra, para que esta no sea anulable.

- Debe contar con términos y condiciones claras, regulación sobre seguridad de medios de pagos y protección contra fraudes.

-Evaluación de la plataforma.

-Contener restricciones a las suscripciones automáticas, así con expresión del consentimiento por medio de mecanismos de “opt out” (exclusión).

Como el consumidor no tiene la oportunidad de ver el producto antes de adquirirlo, los comerciantes digitales deben contar con buenas políticas de retracto y garantía.

Debido a esto, el usuario tiene el derecho a realizar la devolución en un período de ocho días, aunque el producto no tenga fallas, además de que aplica la garantía de 30 días por fallo del producto. A partir de lo anterior, dichas políticas y procesos deben estar claramente establecidos para mitigar los reclamos que podrían presentar los consumidores.

Para evitar daños graves en el negocio e incurrir en responsabilidades legales es necesario emprender acompañado por quienes tengan conocimiento del tema.