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En tan solo cinco años (de 2015 a 2020) la provincia de Puntarenas pasó de tener 6.1 homicidios por cada 100.000 habitantes a 30.7, mientras que el resto del país ha mantenido una tasa promedio de 11.2 homicidios por cada 100.000, es decir, los asesinatos se triplicaron.

Durante el año 2019 se registraron 30 homicidios, en 2020 fueron 43 y durante el primer trimestre de 2021 suman 21.

En solo tres meses, Puntarenas registra el 48% de los homicidios que se presentaron en 2020 y el 70% en comparación con el 2019.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) señala como una situación "alarmante" lo que sucede en la provincia y considera que si este tipo de violencia continúa, para final de año, esta zona podría sumar unos 84 homicidios.

El director del OIJ, Wálter Espinoza, junto a otros miembros de su equipo, visitó a los puntarenenses este viernes para exponer la situación de delincuencia que se vive y buscar soluciones al aumento que se ha dado en la criminalidad, sobre todo en el tema de homicidios.

La mayor incidencia se da en Barranca, El Roble, Puntarenas centro y Chacarita.

“Si la realidad de Puntarenas sigue así, aquí va a haber una matazón y si no hacemos algo esto se va a descomponer. Por eso debemos de cambiar las cosas y generar circunstancias para modificar el entorno y es importante que las instituciones trabajen en conjunto”, dijo Espinoza.

Además, señaló que la problemática más grave se da ante el paso de gran cantidad de droga por esta región del país.

“Puntarenas es una zona de paso de drogas y para mala fortuna muchos pescadores se han involucrado con organizaciones criminales. La cantidad de cocaína que pasa por el Pacífico es de por lo menos el 90% de lo que se exporta y esto genera relaciones inconvenientes, produce violencia y aumenta la presencia de armas de fuego”, agregó.

La mayor incidencia en la provincia son los delitos contra la propiedad, en segundo lugar están los delitos contra la vida y, en tercer lugar, los delitos por drogas que se está incrementando considerablemente.

En cuanto a los homicidios, se dan principalmente por ajustes de cuentas y por problemas entre grupos con la venta de drogas en el cantón.

Puntarenas pasó de registrar ocho homicidios en 2015 a 43 en 2020.

“Nuestra preocupación como gobierno local es bastante y la unión de todas las instituciones es fundamental para detener lo que está pasando. Hay muchas zonas vulnerables, por lo que hay que cambiarle la mentalidad a la gente, aquí muchos vecinos saben quiénes comenten los actos vandálicos y callamos por temor para no meternos en una bronca, pero sin la participación de los vecinos es muy difícil llegar al fondo del asunto”, dijo Wilber Madriz Arguedas, alcalde de Puntarenas.  

Según Madriz, el desempleo en la provincia ha aumentado porque varias empresas se fueron de las zonas francas y la pesca de arrastre, al ser vetada por el presidente de la República, afectó a la población.

“El empleo ha disminuido considerablemente porque el Gobierno frenó la pesca y ahora muchos pueden ver como el estero se convirtió en un cementerio de barcos. El desempleo y pobreza lo que genera es delincuencia”, comentó el alcalde.

Para el OIJ, las posibles causas del aumento de la criminalidad en la zona son consumo de drogas y alcohol, falta de policía, desempleo, personas en condición de calle, infraestructura vial y deficiencia del alumbrado público.

En Puntarenas habitan más de 132 mil personas y la pobreza ronda el 28.1%, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).  

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