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La insistencia de ingresar a las cárceles, celulares y accesorios para este tipo de aparatos, es de nunca acabar.

La Policía Penitenciaria reporta que, durante el 2019, han realizado 1.195 decomisos de ese tipo en todo el sistema carcelario, o sea, un promedio mensual de 200 casos.

Este fin de semana en La Reforma, dos hombres intentaron meter 13 dispositivos ocultos en un yeso y una silla de ruedas.

La policía identificó a los hombres como Rodolfo García Picado, quien llevaban en la silla 5 celulares sin chip, 3 cables USB, 2 manos libres y 2 adaptadores.

El sujeto del yeso responde a la identidad de José Luis Rosales Madrigal y dentro del vendaje tenía 8 celulares con sus respectivos chips y 3 cables USB.

Debido a que el yeso de Rosales Madrigal parecía ser muy reciente, las autoridades investigan si la lesión y la discapacidad de los sospechosos son reales.

En otras ocasiones la policía ha detectado que personas ocultan celulares en sus genitales o en el ano, con el propósito de entregárselos a delincuentes que los utilizan para cometer estafas y otros delitos.

Quien sea sorprendido mientras intenta meter este tipo de dispositivos a las cárceles no puede ser procesado penalmente porque no existe una ley que castigue esa falta.