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El mundo entero esta tras las vacunas contra el COVID-19 y las casas farmacéuticas no dan abasto. Es por eso que vemos como las dosis llegan al país en pequeñas cantidad.

Según expertos esto podría retrasar la ansiada inmunización.

Las vacunas son una luz de esperanza, pero el camino será largo.

Por eso la población no puede descuidar las otras medidas preventivas.

El demógrafo Luis Rosero publicó un artículo donde propone lo siguiente.

Si las 340.000 dosis subsiguientes se aplican a inmunizar al 90% de las personas nacidas en la década de los 40, al cabo de dos meses la mortalidad por COVID-19 sería de un 47% Menor de lo que hubiera sido sin vacunación.

En contraste, este efecto sería de un 24% —o sea, la mitad— siguiendo el esquema actual.

La letalidad en las personas de 80 y más años es de un 25%, es decir, uno de cada cuatro casos diagnosticado con COVID-19 fallece.