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Un enjambre sísmico en Desamparados ha generado 40 sismos en cinco días. Los movimientos tuvieron un rango de magnitud que va de 0.0 hasta 3.0 y se registraron entre el 30 de diciembre de 2020 y el 4 de enero de 2021.

Según señala el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), esta secuencia de eventos, actualmente en proceso, ocurre en un sistema de fallas de tipo corrimiento de rumbo siniestral de noreste a suroeste.

“Todos los sismos de esta frecuencia tienen profundidades de entre cinco y 12 kilómetros y están asociados a fallamiento local. La falla que genera esta actividad sísmica no podemos determinarla, ya que es una región que tiene varias fallas y la distancia entre ellas es muy corta”, dijo el sismólogo Marino Protti.

Además, indica que debido a la gran densidad urbanística y de infraestructura pública que se encuentra justamente por encima de este complejo sistema de fallas locales, las mismas no habían sido reconocidas en el campo.

“Los enjambres sísmicos tienen una duración que puede extenderse desde horas hasta años y su ocurrencia está comúnmente asociada a variaciones transitorias en las condiciones de estrés a lo largo de una falla, usualmente inducidas por procesos de deslizamiento asísmico o deslizamiento lento”, agrega.

Una manifestación particular de los enjambres sísmicos es la generación de temblores repetidos. Los sismos repetidos son eventos que rompen la misma aspereza de falla en tiempos distintos, generando formas de onda idénticas en cada proceso de ruptura.

A finales de 2020, al menos tres familias con sismos repetidos fueron generadas durante la fase de inicio del enjambre sísmico en Desamparados.

“La caracterización física de las fallas locales en zonas densamente pobladas es indispensable para poder hacer mejores evaluaciones del potencial y riesgo sísmico en una zona en particular”, indicó Esteban Chaves, sismólogo del Ovsicori.

Chaves agregó que “este complejo sistema de fallas locales en el cantón de Desamparados ha tenido actividad recientemente. Por ejemplo, en 2014, un enjambre similar al actual generó una secuencia de sismos cuya magnitud máxima fue de 3.8".

Ante el enjambre sísmico que presenta este cantón josefino, el Ovsicori afirma que sigue monitoreando de cerca la actividad.