Mitos sobre virilidad frenan diagnóstico oportuno del cáncer de próstata en Costa Rica
Médicos recuerdan que los exámenes de la próstata inician a los 50 años.
Pensar que someterse a los exámenes de próstata resta masculinidad o virilidad sigue siendo una de las principales barreras que impide a miles de hombres recibir un diagnóstico a tiempo. En Costa Rica, esta falta de detección temprana cobra un precio muy alto: el cáncer de próstata se mantiene como el tumor maligno de mayor incidencia y la primera causa de muerte por cáncer en la población masculina.
Pese a ser una enfermedad altamente tratable si se detecta en sus etapas iniciales, el diagnóstico tardío le cuesta la vida a más de 400 costarricenses cada año.
Según reportes de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), las tasas más altas de mortalidad por esta enfermedad se concentran en las provincias de Puntarenas, Guanacaste y Cartago. Los prejuicios culturales y el temor al examen médico juegan un papel decisivo en que la población masculina de estas zonas postergue la consulta preventiva.
Factores de riesgo que debe conocer
Los especialistas enfatizan la importancia de identificar los principales factores que aumentan la probabilidad de desarrollar esta enfermedad:
- Edad: El riesgo se incrementa de forma significativa a partir de los 50 años.
- Antecedentes familiares: Contar con un padre o hermano que haya padecido la enfermedad duplica o triplica las probabilidades de desarrollarla.
- Etnia: Existe una mayor incidencia registrada en hombres afrodescendientes.
- Estilo de vida: El sedentarismo, la obesidad y los hábitos alimenticios ricos en grasas saturadas son factores predisponentes.
Una enfermedad silenciosa: síntomas de alerta
El cáncer de próstata es asintomático en sus etapas iniciales. Cuando las primeras manifestaciones clínicas se hacen evidentes, suele significar que el tumor ya se encuentra en una fase avanzada.
Preste atención a las siguientes señales de advertencia:
- Dificultad o dolor al orinar.
- Flujo de orina débil o interrumpido.
- Necesidad frecuente de orinar, especialmente durante la noche.
- Presencia de sangre en la orina o en el semen.
- Dolor persistente en la espalda baja, caderas o pelvis.

