Del ‘scroll’ al dolor: cómo el celular en el baño puede ser aliado de las hemorroides
El uso del celular en el inodoro prolonga el tiempo de evacuación, altera la postura y aumenta el riesgo de hemorroides y problemas del suelo pélvico, advierten especialistas.
El baño se ha convertido para muchas personas en un refugio digital. El teléfono acompaña rutinas cotidianas, incluso el momento de ir al inodoro. Sin embargo, esta costumbre aparentemente inofensiva tiene implicaciones directas en la salud digestiva y vascular.
De acuerdo con especialistas, usar el celular mientras se evacúa favorece que la persona permanezca más tiempo sentada en el retrete. Quienes utilizan el teléfono en el baño son mucho más propensos a tardar más de cinco minutos en defecar, un tiempo que, cuando se vuelve habitual, puede dañar las venas anales y los músculos del suelo pélvico.
La doctora Marianella Alvarado, especialista en Gastroenterología, explica que uno de los principales problemas es la postura.
“Cuando la persona está encorvada mirando el celular, se modifica el ángulo anorrectal, es decir, el ángulo en el que el recto se une al ano. Esto estrecha el conducto y dificulta el paso de las heces”, señala.
El resultado puede ser mayor esfuerzo, evacuaciones incompletas y, a largo plazo, estreñimiento.
A esto se suma el aumento de la presión en la región anorectal. Permanecer sentado por periodos prolongados eleva la presión sobre los vasos sanguíneos del ano, lo que favorece la aparición de hemorroides.
“La posición sentada y la distracción hacen que el paciente dure más tiempo del necesario, aumentando el riesgo de inflamación y molestias”, añade la especialista.
El uso del celular en el baño también implica un riesgo de higiene. Estudios han demostrado que las pantallas de los teléfonos pueden albergar más bacterias que la propia taza del inodoro, convirtiéndose en un foco de contaminación que luego se traslada a las manos, la cara y otros espacios del hogar.
Aunque no existe un tiempo exacto universal para la evacuación, los médicos coinciden en que, en promedio, no debería superar los cinco minutos.
“Debe ser el tiempo que cada persona necesite, pero es importante evitar quedarse sentado sin evacuar, solo por distracción”, explica Alvarado.
Entre las recomendaciones básicas para una evacuación saludable están no llevar el celular al baño, atender el deseo de defecar sin postergarlo y mantener una postura adecuada. El uso de un pequeño cajón para elevar ligeramente las piernas puede ayudar a corregir el ángulo y facilitar el proceso sin esfuerzo.
La conclusión es clara: ir al baño debe ser un acto consciente y breve. Convertirlo en un espacio para el consumo digital no solo retrasa la evacuación, sino que puede pasar factura a la salud intestinal y vascular.

