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Por Pablo Vargas | [email protected]

Rescatado del olvido por Square Enix tras la cancelación del True Crime III: Hong Kong, Sleeping Dogs se convirtió en una de las sorpresas más gratas de esta generación. Repasamos sus claves de éxito en ‘Checkpoint’ por Revista Level Up y Teletica.com.

Sleeping Dogs: El lado oscuro de la ley

Juego de mundo abierto desarrollado por United Front, el Sleeping Dogs nos relata la historia de Wei Shen, un policía con antecedentes de violencia cuya misión consiste en infiltrarse en una de las triadas más brutales y peligrosas de Hong Kong: The Sun On Yee.

En medio de una guerra por el poder entre los Red Pole y los 18K, Wei Shen abrirá viejas heridas en su pasado para estrechar los lazos con la mafia, caminando en la delgada línea que divide la lealtad a su nueva familia y el cumplimiento de su deber.

La trama -que bebe directamente de películas como Infernal Affairs y Flash Point-, nos presenta las dos caras de justicia a lo largo de la historia, a través de casos policiales que serán resueltos por el jugador en su papel como policía del Hong Kong Police Department, y golpes criminales a cargo de sus compañeros en los Water Street que irán marcando el camino de Wei Shen en su ascenso a la cúpula de la triada hongkonesa.

Mediante un sistema de indicadores según haya inclinado su balanza hacia sus misiones como policía o integrante de la triada, profundizando en su temor a ser descubierto y la manera en que asume su papel de forma más personal, son rasgos que emparentan al juego con lo mejor del género cinematográfico del crimen organizado.

Y es que uno de los puntos fuertes de SD es precisamente esa atmósfera de filme noir que se percibe a lo largo del juego, adentrándose en el perfil psicológico de Wei Shen y detallando la motivación de sus acciones -buenas o malas-, y las consecuencias psicológicas que estas tendrán en el trasfondo de su misión.

Para ello, Sleeping Dogs juega con la moralidad del doble agente en la delgada línea que separa el bien del mal mediante una precisa narrativa entre misiones secundarias e historia principal, tocando temas de importancia como la lealtad hacia los amigos y el honor de cada uno, humanizando a los criminales y desnudando la corrupción existente en la policía de Hong Kong, donde la diferencia entre ambos es mínima y lo único que cuenta es la forma en que logran sus objetivos. Este factor es determinante el contexto del juego y acerca al jugador al personaje principal, donde SD marca un verdadero gol de oro.

Un acierto del juego es que nunca juzga a sus personajes por sus acciones, no existen tonos blancos ni negros. Las motivaciones de los criminales a quienes persigue son tan genuinas que hacen al jugador se sienta identificado con lo que acontece a su alrededor, cuestionándose a quien debe realmente su lealtad. Situación que se vuelve más compleja conforme progresa la historia y se van estableciendo lazos genuinos con los miembros de la familia criminal, que dificultan por consiguiente su compromiso con la policía. 

Para fundamentar este apartado, Sleeping Dogs se nutre de un elenco de secundarios de lujo, cada uno ubicado perfectamente en el contexto de la trama y con profundos matices que despiertan emociones hacia los protagonistas que se desenvuelven en el juego, tentando al protagonista a si debe continuar cumpliendo su deber como doble agente o permanecer a lado de su nueva familia.

Wei Shen es la piedra angular de este complejo argumento. Su pasado es confuso y revelado a cuenta gotas mediante informes policiales, conversaciones con secundarios o tractos que suceden de forma elemental según trascurre la historia, por lo que gran parte de su vida para el jugador es un misterio en los primeros minutos de juego hasta casi el final de este.

Algo que se acrecienta con las dudas de la mafia de su lealtad como criminal y los acciones que tendrá que realizar para ganar su confianza, mientras que la policía cuestiona su capacidad para sobrellevar la misión, acontecimientos que se transmiten directamente en la experiencia de juego y las decisiones que deba de tomar, nuevamente compenetrando al jugador en lo que ocurra con su protagonista.

Para un infiltrado, las reglas son diferentes

Desde el film noir hasta el clásico cine acción, Sleeping Dogs hace justicia a cada uno de los géneros que pretende homenajear. No es una obra de arte que será tomada en años futuros como referencia, pero cumple su cometido al incorporar de forma magistral diversos ingredientes que se complementan a la perfección para generar un juego entretenido de principio a fin, donde destacan en gran manera la ciudad como un personaje más.

Se extraña un sistema de libertad de decisiones que ofrezca una experiencia más completa, sin embargo, su ausencia no influye negativamente en la apreciación final juego. Una gran historia de policías infiltrados, triadas y crimen organizado que deja un buen sabor de boca de cara y una esperanza de lo que podría convertirse en el futuro.

Veredicto final: 8/10