Una dulce historia
Una historia que nace desde las entrañas de la tierra: un ingrediente esencial de nuestra cocina, el esfuerzo detrás y los enormes retos que enfrenta.
Cada mañana, cinetos de miles de costarricenses endulzan su café sin pensar en lo que hay detrás de esa cucharadita. 7Días recorre la ruta completa del azúcar: desde el cañal donde un agricultor siembra trozos de tallo, pasando por el ingenio que transforma el jugo en cristales, hasta la planta donde se empaca, se convierte en jarabe para bebidas o se transforma en chispitas de colores que viajan al extranjero.
En el centro de la historia está don Manuel Alfonso Chaves Solís, un cañero de Grecia que empezó a trabajar a los siete años: iba a la escuela hasta las nueve de la mañana y después salía a chapear cañales.
Creció escuchando a su papá contar cómo, en los años cuarenta, llevaban la caña en carreta de bueyes hasta el trapiche y a veces tenían que esperar un día entero para venderla. Hoy, a sus años, vio por primera vez una cosechadora en su finca.
“Si Dios me volviera a traer, volvería a ser agricultor”, asegura.
Detrás de cada grano hay también una industria que sostiene a buena parte del país rural. La caña ocupa unas 56.000 hectáreas en 25 cantones, la siembran entre cinco mil y seis mil productores y la procesan nueve ingenios. En total genera cerca de 20.000 empleos directos y 60.000 indirectos.
Pero el reto es grande: el fenómeno de El Niño, la falta de mano de obra y plagas como el barrenador del tallo amenazan la producción. Por eso, en los laboratorios de DIECA, en Grecia, la ciencia trabaja en silencio.
Una mirada a la innovación que busca asegurar que el azúcar siga llegando a nuestra mesa.

