¿Petróleodependientes?
En plena transición energética, el petróleo sigue teniendo el poder de sacudir economías enteras. Analizamos si liberarnos de él es posible o solo un deseo.
El petróleo funciona como un sistema nervioso de la economía global. Invisible, pero siempre activo. Cada variación en su precio envía señales que impactan transporte, producción y consumo en todo el mundo.
En los últimos años, esa sensibilidad ha sido evidente. La guerra en Medio Oriente volvió a disparar los precios; antes ocurrió con la pandemia de COVID-19 y la crisis de los contenedores, cuando el sistema global de comercio se alteró por completo. Cada crisis externa termina reflejándose en el valor del barril.
En Costa Rica, el país avanza hacia energías más limpias, pero la dependencia del petróleo sigue siendo clave. Sectores como el transporte aún lo requieren, y en los últimos años incluso el consumo ha aumentado. Esto abre una pregunta de fondo sobre qué tan posible es realmente dejar esa dependencia.
El petróleo puede encarecer sus alimentos, su transporte y sus servicios desde miles de kilómetros de distancia. En plena transición energética, sigue teniendo el poder de sacudir economías enteras. En este reportaje analizamos si liberarnos de él es posible o solo un deseo (ver video adjunto).

