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Las comunidades, productores y en general las autoridades tienen un reto enorme. Por un lado, controlar el virus para que no haya brotes descontrolados, como sucedió en la Zona Norte, y por otro recolectar la cosecha de café de este año con la mayor cantidad de manos, y evitar así pérdidas y un colapso económico que impactaría aún más a estas zonas y al país.

Un desafío enorme, de lo cual la mayoría están conscientes, es que solo en Coto Brus se espera recolectar en tiempo de pandemia unas 150 mil fanegas de un café reconocido en el mundo.

La zona de Coto Brus, cafetalera por excelencia, es la que ha estado más ocupada, pues muchas fincas se encuentran cerca de la frontera sur en Sabalito y en los próximos días tendrán que recibir a los primeros de unos 7 mil indígenas de la etnia Nobe Bugle, que todos los años se integran a la recolección de café.

Esto debido a que la mano de obra local no es suficiente; si no fuera por ellos gran parte de esa cosecha se perdería. Ingresaran más para integrase a otras zonas del país en las próximas semanas.

Las autoridades y varios productores están claros de que la pandemia también vino a alertar de situaciones que ahora no pueden repetirse, pues antes muchos de los indígenas ingresaban en forma descontrolada por diferentes puestos no oficiales de la frontera, eran esperados allí por personas que se encargaban de comercializar esa mano de obra y colocarla en algunas fincas e incluso recibir un trato inhumano porque vivían hacinados y sin agua potable.

Esta situación alertó a las autoridades de la salud de la zona y también a los productores conscientes del problema, pues hay que evitar a toda costa esas condiciones anteriores que se convertirán, sin duda, un caldo de cultivo para el virus.

Incluso muchos de estos indígenas venían enfermos con desnutrición, con niños y mujeres embarazadas que daban a luz en el país. Además, venían muchos con problemas respiratorios.

Precisamente por estos antecedentes y por la alerta sanitaria es que ahora se están preparando para evitar la propagación del virus y sobretodo tomar control del ingreso de estos inmigrantes que antes prácticamente estaban por la libre.

Existe una comisión que ha venido trabajando desde hace tres meses, compuestas por productores, autoridades de salud, de la Municipalidad Coto Brus y de la Comisión de Emergencias para evitar, por un lado, el colapso económico ante la falta de mano de obra, y también controlar la salud de los indígenas incluso antes de que ingresen con apoyo de las autoridades panameñas.

Incluso informaron que ya han tenido contacto con las comarcas de los indígenas para que  sus líderes permitan viajar a nuestro país solo aquellos que se encuentren libre del virus y en buenas condiciones, sin embargo, esto requiere de más controles porque aquí también podrían enfermar.

Para ejercer un control minucioso y evitar, en la medida de lo posible la propagación del virus y proteger a la mano de obra, el apoyo de los productores de café ha sido fundamental. Muchos están colaborando y han definido protocolos.

Por ejemplo, ahora todos los productores tendrán una cedula cafetalera que los identifica como tales y ellos serán los principales responsables de sus recolectores de café. Los indígenas    ingresarán con una finca de destino específica y los productores los recogerán en la frontera y de allí los llevarán a sus fincas, donde harán una cuarentena de 14 días. Quienes presenten síntomas serán aislados en un lugar destinado en la misma finca.

Se instalarán en baches o albergues con otro protocolo específico, no habrá hacinamiento y se verificará que tengan agua potable y todos los servicios, incluso con alcohol y jabón y los recordatorios de medidas de prevención con rótulos en el mismo idioma de ellos.

Una vez que cumplan con la cuarentena no podrán salir de las fincas y allí se mantendrán bajo la responsabilidad de los dueños.  Allí instalarán pulperías y otros servicios para que no anden por el pueblo. Se les estarán controlando la temperatura y otros signos todos los días.

La presidenta de la Comisión de Emergencias local asegura que todos los involucrados deben colaborar porque se trata de evitar el contagio y de recolectar el grano de oro de la zona. 

Los productores tienen un gran aporte para ayudar al éxito del desafío. Las fincas grandes llevan la batuta y han ayudado mucho en los protocolos, sin embargo, aún hay dudas de las fincas pequeñas y medianas.