Hallazgo inesperado provoca nuevo atraso en construcción de acueducto en Isla Caballo
El AyA confirmó que la obra sigue en pie, pero deberá cumplir con un nuevo estudio que atrasará la llegada del agua potable a la isla.
Los habitantes de Isla Caballo llevan décadas esperando tener agua potable por tubería. Ahora, cuando el proyecto para construir el acueducto finalmente comenzó a avanzar, un hallazgo inesperado obligó a detener los trabajos.
La maquinaria que había ingresado recientemente a la isla fue retirada, según reportaron pobladores de la zona.
Ante la consulta de este medio, la presidenta ejecutiva del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), Lourdes Sáurez, confirmó que durante la limpieza de la capa vegetal aparecieron materiales que podrían corresponder a rastros arqueológicos.
“Lo que pasó es que cuando estábamos ya en el tema de poder hacer limpieza de capa vegetal apareció un poco de cerámica y unos cuantos elementos que podrían verse como rastros arqueológicos”, explicó Sáurez.
Según explicó la jerarca, entre los materiales encontrados hay piezas de cerámica, conchas y bloques de fósiles. Sin embargo, todavía no es posible determinar su antigüedad ni relevancia.
“No somos expertos en arqueología, entonces no podríamos decir o concluir de dónde viene o cuántos años tiene ese material o si efectivamente es algo que requiere un tratamiento arqueológico especial”, agregó la jerarca.
Por ahora, no se puede afirmar que se trate de un hallazgo arqueológico de relevancia histórica. Un estudio especializado deberá determinar qué son los materiales encontrados y qué medidas deben tomarse.
Nuevo obstáculo
Por este motivo, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) solicitó realizar un estudio arqueológico como requisito para la viabilidad ambiental. El AyA ya inició el proceso de recepción de ofertas mediante un convenio marco para contratar al consultor especializado.
El AyA reconoció que no previó este requisito en la fase inicial, al no considerar el sitio como una zona con antecedentes de este tipo, a diferencia de lo que ocurre en territorios indígenas.
Por el momento, el Museo Nacional no ha sido contactado. La institución esperará los resultados del informe técnico para determinar si se debe coordinar el resguardo o retiro de los materiales, o si los hallazgos carecen de peso arqueológico.
Respecto a los plazos, el AyA estima que el proceso de análisis generará una demora máxima de cuatro meses en el cronograma general.
“Hasta este momento, el retraso que hemos logrado identificar es aproximadamente entre 3 y 4 meses”, señaló Sáurez; sin embargo, es clara que el plazo final dependerá de las recomendaciones del estudio.
La jerarca explicó que las recomendaciones del estudio podrían incluso obligar a establecer zonas de resguardo o modificar los trazados y diseños de la obra: “Si es algo grave lo que hay ahí o algún tema histórico importante, se crean, a veces, zonas de resguardo o demás. Habría que ver si esto altera el proyecto, los trazados o los diseños”.
Con los ajustes actuales, la institución mantiene la meta de dar la orden de inicio de obras en el primer semestre de 2028 y finalizar la construcción entre finales de 2029 e inicios de 2030, siempre que el informe no obligue a modificar los trazados.
El proyecto para abastecer a la comunidad representa una inversión superior a los ₡3.400 millones, divididos en dos fases.
La primera etapa contempla una inversión de ₡198 millones para tuberías de conducción, distribución y un tanque de almacenamiento de 150 metros cúbicos. La segunda asciende a ₡3.294 millones e incluye la red completa de tuberías, estaciones de bombeo y almacenamiento.
Mientras se contrata al especialista y se resuelve el trámite ante Setena, el AyA continuará transportando agua diariamente a la isla para abastecer a la comunidad que desde 2018 recibe promesas sin cumplir de un acueducto.


