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Los días de Melvin Jiménez como ministro de la Presidencia estarían cerca de acabar, pues este jueves el presidente, Luis Guillermo Solís, confirmó que le pidió la renuncia a su cargo, tras 11 meses de reiteradas polémicas y cuestionamientos.

La confirmación de su salida la hizo el Mandatario, esta mañana, tras una visita a la inauguración de un colegio en San Isidro de Heredia.

Solís descartó que Jiménez ocupe próximamente un nuevo puesto dentro del Gobierno, y anunció que el nombre de quien ocupará su cargo será anunciado este viernes a las 10 de la mañana.

Ante las consultas de la prensa, el Presidente dijo que no consideraba al ministro "insostenible", pero "sí inconveniente".

El Jefe de Estado dijo:

Las funciones de Jiménez terminaron en esta administración, la experiencia adquirida le permitirá ayudar al país desde otros ámbitos.

Las fricciones por el supuesto ofrecimiento de una embajada al exministro de Telecomunicaciones, Allan Ruiz, dieron pie al más reciente y definitivo momento de presión contra el ex ministro, pese a que él no negó.

Asimismo, las contradicciones en el seno del Gobierno por un borrador de un proyecto de ley que castigaría e incluso cerraría medios de comunicación agregaron tensión y tambalearon aún más la silla de Jiménez.

Este fue señalado como responsable de “socializar” el proyecto, mientras Solís negaba, en primera instancia, haberlo conocido, y en una segunda oportunidad, haberlo leído en su totalidad.

El inicio de su período en la administración Solís-Rivera estuvo marcado por los cuestionamientos entorno a su nombramiento por ser obispo de la iglesia luterana.

Sin embargo, un fallo de la Sala Constitucional descartó en diciembre que ello tuviera algún roce con la constitucionalidad.

Hace dos semanas, al ser consultado sobre la situación de Melvin Jiménez, el mandatario había dicho que no había “nadie en el gabinete que esté amarrado con cadenas ni su nombre escrito en piedra”.