Por Juan José Herrera |21 de julio de 2022, 18:41 PM

Menos de un mes después de anunciar la intención de finiquitar el contrato de Fideicomiso con el Banco de Costa Rica por la ampliación de la ruta San José – San Ramón, el ministro de Transportes, Luis Amador, dice ahora que esa decisión nunca quiso frenar el proyecto, sino "jalarle las riendas" al banco.

En audiencia ante los diputados de la provincia de Alajuela, el jerarca aseguró que nunca fue la intención del Gobierno retrasar la ampliación que está en marcha, pero que ese anuncio era necesario para sentar en la mesa al banco para negociar una nueva adenda al contrato.

“Se le quiso enviar una señal muy fuerte y contundente al fideicomiso diciéndole lo vamos a finiquitar porque nos estamos dando cuenta de lo que usted está haciendo. Evidentemente cuando usted va a negociar entra con los tacos en el aire, lo que se quería era sentarlos con disposición de negociar y ajustar esto, ponerles plazos, penalidades, un programa de cuánto va a durar y corregir estos gastos”, dijo Amador.

El ministro criticó que desde la firma del fideicomiso han transcurrido 5,5 años y se ha llegado a un avance del 7%, con un contrato que carece de cláusulas de sanción o multas y con un cronograma de trabajo que se ha modificado 35 veces por la unidad ejecutora.

La principal crítica del Gobierno, sin embargo, son los $178 mil dólares que, asegura, se le pagan mes a mes a los miembros de esa unidad.

“El propósito es que el banco negocie y que se cambien estas condiciones mediante una adenda al contrato de fideicomiso o, si ellos no están dispuestos, pues buscar otra figura, pero yo como ministro de Transportes no considero que la situación me da una señal muy positiva y hay que cambiar esto.

“No se quiere retrasar la obra, lo que se quiere es jalarles las riendas y que se ajusten las cosas, pero si ellos no quieren hacer esto entonces el plan B es que ellos terminen la fase preoperativa y en paralelo buscar otra figura para hacer las cosas, yo no quiero afectar las obras, entiendo la importancia, pero el finiquito fue el jalonazo de riendas para que ellos reaccionen y estén dispuestos a negociar”, dijo.

Amador reconoció, por primera vez, que finiquitar el fideicomiso tendrá implicaciones económicas para el Estado y que el Gobierno no quiere esto, por eso la primera opción es negociar esos cambios.

En esa intención, dijo, ha encontrado disposición del gerente general del BCR, mas no así de la unidad operativa, que responde precisamente al banco.

En una audiencia previa, Hadda Muñoz, directora de esa unidad, dijo que parte de los atrasos en las obras responden a la falta de permisos por parte del Conavi, por ejemplo, en la aprobación de diseños.

Amador respondió que, si bien es cierto el Conavi ha retrasado la obra, lo ha hecho en respuesta a los problemas que están encontrando en estos y que, dijo, ha señalado Lanamme en diferentes informes, que apuntan a deterioros prematuros en las obras construidas, mala calidad de materiales y malas prácticas constructivas.

Los diputados acordaron volver a llamar en audiencia a la unidad ejecutora para tener una respuesta a lo dicho por Amador.