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Las cinco lecciones de la reelección del magistrado Rueda

Por décadas, los legisladores han practicado votaciones secretas que ahora, como nunca, se han puesto a juicio

La reelección del magistrado de la Sala de lo Constitucional Paul Rueda no sólo causó una maratónica sesión de ocho horas: también dejó lecciones que marcarán las tareas legislativas.

Algunas de esas lecciones están vinculadas con el secreto que debe cubrir, o no, las votaciones y decisiones de los legisladores.

Por décadas, los legisladores han practicado votaciones secretas que ahora, como nunca, se han puesto a juicio.

 Pero otras lecciones se vincularían con los caminos que deben seguirse, o no, cuando se trate de transformar el Poder Judicial.

Estas serían las cinco principales lecciones que se obtienen del debate suscitado con la reelección del magistrado Paul Rueda.

Primera lección: existe la percepción, entre algunos diputados y partidos políticos, que el Poder Judicial lo controlan dos grupos: uno de ellos estaría controlado por al menos un sector político conservador. Estos asumirían las posiciones más tradicionales. La otra parte estaría más orientada hacia otras posiciones. Estos, según se dijo, son quienes eligieron a la actual Fiscala General. Entre estos legisladores que denunciaron esas divisiones se encuentran los socialcristianos Pedro Muñoz y Pablo Heriberto Abarca.

Segunda lección: unos legisladores estiman que, constitucionalmente, debe respetarse el voto secreto de los legisladores en algunas posiciones y temáticas. Recuerdan que eso es así desde hace noventa años y que, ni siquiera, debe intentar reformarse ese procedimiento. Pero otros legisladores, como José María Villalta del Frente Amplio, dicen que el “secretismo” debe abandonarse porque no hay actos más públicos que los que se toman en la Asamblea Legislativa. Por eso es que al menos dos partidos políticos propusieron reformar el reglamento interno de la Asamblea Legislativa, posibilidad que fracasó al no tener el apoyo de al menos 38 diputados. Ayer lo que se pretendió fue, primero, declarar pública la votación y luego decidir el futuro de Rueda.

Tercera lección: el análisis de las posiciones de los diputados que adversaron la reelección de Rueda fijaron al menos una posición: que los legisladores tienen el derecho constitucional de elegir, reelegir o rechazar la reelección de un magistrado del Poder Judicial. Algunos legisladores se sintieron desafiados ante las posturas de otros diputados en el sentido de que la continuidad de un magistrado judicial es automática.

Cuarta lección: algunos legisladores estiman que los cambios y transformaciones que requiere el Poder Judicial debe empezar por cambiar y no reelegir a los magistrados actuales porque serían responsables de lo que sucede. Este tema será trascendente, en el futuro, sobre todo si se toma en cuenta que el próximo año surgirá la relección, o no, de algunos magistrados. Entre ellas se incluye el futuro del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Fernando Cruz.

Esto significa, además, que el debate sobre las futuras elecciones de los magistrados estarán atadas a las reflexiones sobre las transformaciones que requiere el Poder Judicial.

Quinta lección: que los actuales legisladores inician una lucha contra las votaciones secretas fijadas por el ordenamiento jurídico que podrían crecer en el futuro. El derrumbe de las posiciones y votos secretos habría comenzado con la relección de magistrados del Poder Judicial. La virtud de extinguir las votaciones secretas es que, ese hecho, deja al descubierto los apoyos políticos para elegir o reelegir los magistrados del Poder Judicial.