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El diputado de Liberación Nacional, Carlos Ricardo Benavides, reaccionó hoy con evidente molestia ante las críticas y solicitudes de veto que proliferan contra el proyecto para reactivar la pesca de arrastre en el país, aprobado el jueves anterior en segundo debate.

El legislador puntarenense cuestionó que el texto fue presentado con la firma de 41 diputados, muchos de los cuales ahora “andan alegremente pidiendo el veto”.

“Ahora más tarde les paso al chat la lista de los nombres de los 41 diputados que presentamos este proyecto, algunos de ellos alegremente andan pidiendo el veto, en una contorsión política repentina, porque además muchos de ellos no solo nunca hablaron en contra del proyecto, sino que nunca presentaron una moción de reforma”, aseguró.

La crítica no cayó bien en el seno del Plenario ni en el de su fracción, pues la también verdiblanca Karine Niño cuestionó que la firma muchas veces se da como un apoyo al diputado y, en este caso, a quien era el presidente del Congreso en ese momento, no necesariamente por estar a favor de lo que expresa la iniciativa, que algunas veces ni se lee, según dijo.

“Yo no sé ustedes, pero yo nunca firmo un texto sin leerlo antes, será una práctica aquí”, argumentó con ironía Benavides.

El liberacionista realizó un extenso y airado discurso, donde insistió en que no existe una actividad productiva en el mundo que no genere un impacto en el ambiente e incluso retó a los diputados de zonas ganaderas a presentar proyectos contra esas industrias por el probado impacto de estas en el efecto invernadero.

Añadió, además, que desde que se vetó la pesca de arrastre en 2013 Puntarenas no solo es más pobre, sino que existe una relación directa entre el desempleo de los pescadores y la criminalidad en la provincia.

Además, afirmó que es una hipocresía prohibir la pesca de camarón pero sí importar toneladas de este de otros mercados donde la práctica de arrastre es permitida.

En una línea muy similar se pronunció el socialcristiano Óscar Cascante, quien defendió con una presentación los cambios en la práctica aprobada y cómo las nuevas exclusas evitan buena parte de la llamada fauna de acompañamiento o pesca accidental.

Dijo, además, que es una mentira que se dañe el piso marino, pues las redes no lo tocan y defendió que sean otros los que financien los estudios de biomasa de Incopesca ante la imposibilidad económica de este para llevarlos a cabo por sí solo.

El presidente Carlos Alvarado será el que tenga la última palabra sobre el polémico proyecto: de él dependerá si veta la iniciativa o la convierte en ley.