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El proyecto de ampliación de la Ruta 32 no contempló el aumento de tránsito que generan la terminal de contenedores de Moín ni el puesto fronterizo de Las Tablillas en Peñas Blancas.

La advertencia la hizo este lunes el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la UCR (Lanamme), a cargo de la fiscalización de las obras que lleva adelante la empresa china CHEC, ante los diputados de la Comisión de Limón.

Wendy Sequeira, ingeniera del departamento de auditorías de Lanamme, aseguró que la empresa ejecutora no consideró ambos factores en el impacto del diseño de pavimento, que precisamente parte de la evaluación de cuántos y qué tipo de vehículos pasarán por una determinada vía.

En el caso del puesto fronterizo y el puerto, la mayoría serían vehículos de carga pesada.

“Para saber cuánta es la cantidad de tránsito que va a pasar por esa ruta se requiere un estudio que no tenemos, la unidad ejecutora tampoco lo tiene y se está ejecutando el diseño de acuerdo sin contemplar estos puntos. Entonces la mezcla es adecuada para la cantidad de tránsito que se pensó, pero sabemos que va a ser más y no sabemos si lo va a soportar”, dijo la ingeniera.

Sequeira añadió que la empresa realizó una actualización de esos estudios en 2019, pero que ese estudio de tránsito no se incluyó.

Esa no es la única advertencia

Lanamme presentó a los diputados una serie de hallazgos y falencias en puentes, geometrías y calidad de materiales, por ejemplo.

En este último punto, el laboratorio detectó el uso de materiales de mala calidad en las primeras etapas del proyecto; esto, según dijo Sequeira, ha mejorado desde que la empresa china se dio cuenta que Lanamme realizaría inspecciones habituales de las obras.

El laboratorio advirtió que uno de los grandes problemas en este proyecto es que el contrato imposibilita al Gobierno de multar a la empresa ejecutora conforme detecta las irregularidades, pues se acordó que estas solo podrían presentarse cuando se entreguen las obras.

Polémico

El proyecto de ampliación de la Ruta 32 arrancó su etapa constructiva en noviembre de 2017 y originalmente estaba pactado que terminara en octubre de 2020; sin embargo, CHEC solicitó una extensión de ese plazo y la fecha se trasladó para el 27 de marzo de este año.

Al día de hoy, con menos de dos meses por delante, el avance de las obras ronda el 29%.

La ampliación de los 107 kilómetros de la vía que comunica San José con Limón incluye el tránsito a cuatro carriles, la construcción de 33 puentes nuevos y la rehabilitación de los existentes, así como 13 pasos a desnivel y cinco intercambios.

En total, el proyecto costaría $465 millones, pero hoy esa cifra final es incierta.

CHEC ha reiterado en diferentes oportunidades que las expropiaciones han sido uno de los principales obstáculos en el avance de las obras; sin embargo, hoy Lanname rebatió esa excusa.

“El derecho de vía es de 50 metros, CHEC tiene mucho espacio para trabajar ahí y avanzar por ese lado, porque las expropiaciones serían para pasos a desnivel o intercambios, que podrían dejarse para último. Entonces para nosotros esa razón no sería válida”, dijo Sequeira.

A diciembre anterior, de las 456 expropiaciones necesarias solo se habían tramitado 131.

La empresa china se comprometió a que las obras estén terminadas antes de la celebración del bicentenario de Costa Rica en setiembre próximo, para honrar la promesa que el Gobierno chino hizo al tico.