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La historia de Kervin Lacey en Primera División es muy amplia y ahora, la venta de su receta de rice and beans lo llevó a incursionar en una nueva disciplina: el fútbol playa.

El exjugador de fútbol de Primera División llegó a la localidad de Sámara como una víctima más de la pandemia, en búsqueda de nuevas oportunidades y aparte de trabajo encontró una forma de reactivar el balón en sus pies, solo que en arena.

Para nada le pasaba por la mente que iba a incursionar en fútbol playa, sin embargo, la organización del equipo de Sámara ADG, más la estructura de la Liga de Fútbol Playa, le llamó la atención y así aceptó la invitación del equipo de Sámara.

“Después del fútbol trabajé en un proyecto del ICE, luego pasé a ayudar en un equipo de fútbol en ligas menores y con todo esto de la pandemia uno tiene que reinventarse, así que me vine para Sámara donde un amigo que jugó conmigo en San Ramón y Guanacasteca y nos pusimos a vender rice and beans porque él tiene muchos contactos.

“Todos los fines de semana nos íbamos a la playa a mejenguear y en eso conocimos a varios que estaban con el equipo de Sámara. Me invitaron a formar parte del equipo, lo medité y dije que sí, ahora solo esperamos volver a los entrenamientos tras haber sido aprobado el protocolo”, contó Lacey.

El amigo del que habla Lacey es el exjugador Dennis Gutiérrez, quien es papá de una de las jugadoras de fútbol femenino de Sámara.

Lacey manifestó que ha visto mundiales y partidos de fútbol playa, pero sabe que de entrada debe aprenderse las reglas, un poco más de técnica y de condición física.

“Ya me han ido explicando un poco todo y la verdad que es un reto muy interesante para mí, he visto que ha habido otros jugadores de fútbol 11 que pasan por playa como Ricardo Harris, Orlando López, así que aquí es entrenando duro para cumplir con las expectativas de los compañeros y del equipo en general. Me siento motivado de regresar al fútbol, solo que en arena”, sentenció Lacey.

Acotó que espera también avanzar en su negocio de rice and beans junto a su amigo exfutbolista y por qué no hasta pensar en establecerse de manera permanente.

“Uno empieza desde abajo y va creciendo, acá es disfrutar del momento, trabajar y ponernos a tono para jugar fútbol playa. La actitud siempre es aportar”.

Lacey tiene 44 años, sin embargo, no ve que la edad sea limitante en la arena, aunque reconoce que la exigencia en este tipo de terreno es mayor.

“Me han comentado de jugadores que tienen más de 40 y no solo a nivel nacional juegan playa, si no también internacionalmente. Yo el gusanito lo tengo y ahora entrenar fuerte”.

Kervin jugó en Primera División con equipos como Sagrada Familia, Limón, Carmelita, Santos de Guápiles FC, Brujas, Guanacasteca, Ramonense y Saprissa.