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Entre hilos, agujas y mensajes inspiradores es como ha vivido doña Karla los últimos 30 años, una labor que desarrolla junto a su rol de mamá.

Su emprendiendo de tejer bufandas caminaba muy bien hasta que llegó la pandemia: todos sus bellos productos han estado guardados porque no tiene un lugar donde ofrecerlos y generar ganancias.

Ella incursionó en las redes sociales, pero sabe que es vital contar con puntos de venta, lo que permitiría darle mantenimiento a sus máquinas y equipos, así como mejorar los ingresos.

Monge conoció el caso de doña Karla y le llevó buenas noticias. ¿Qué pasará con su negocio? En pocos días lo averiguaremos.