Por Mariela Montero Salazar 21 de marzo de 2026, 16:10 PM

Costa Rica enfrenta un riesgo creciente por enfermedades conocidas como “olvidadas”, muchas de ellas de origen animal, que pueden pasar desapercibidas durante años antes de manifestarse en humanos.

Investigadores de la Universidad Nacional (UNA) advierten que el contacto con animales silvestres y mascotas, sumado a cambios ambientales y al aumento de mosquitos y garrapatas, está favoreciendo su aparición y propagación en el país.

“Hay enfermedades que llevan 30 años con nosotros, como Chagas o Leishmaniasis. Los síntomas en humanos pueden aparecer hasta 10 o 15 años después de la infección, por eso al inicio no se detectan”, explica Gaby Dolz, coordinadora del Laboratorio de Zoonosis y Entomología de la Escuela de Medicina Veterinaria de la UNA.

Dolz advierte que estas enfermedades muchas veces no están en el radar de los médicos, y que eso retrasa su detección. Por eso, es necesario cambiar el enfoque y prestar más atención al contacto entre humanos y animales en la consulta.

“Si no se consideran desde el inicio, los diagnósticos pueden fallar o llegar tarde. Hoy es clave preguntar con qué animales conviven las personas”, señala.

Entre los casos que más preocupan está la clamidiosis aviar, causada por la bacteria Chlamydia psittaci, presente en aves como canarios y cockatieles.

“Si uno está en casa con el canario todo el día y le da besitos, puede enfermarse. Esta enfermedad era desconocida para muchos médicos y por eso es tan importante analizarla”, añade.

La especialista relata el caso de un adulto mayor que convivía con aves y cuya condición se agravó tras no ser diagnosticado a tiempo.

“No le hicieron la prueba de clamidiosis. Ya cuando estaba muy grave, un neumólogo consideró esa posibilidad y se logró confirmar”, explicó.

Otro caso involucra a una mujer de 30 años que trabajaba en un petshop en Cartago, donde se contagió.

Ante esto, la UNA trabaja junto con el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) en un protocolo para garantizar que las aves en venta estén libres de esta bacteria.

Otros riesgos incluyen la enfermedad de Chagas, la Leishmaniasis, la rickettsiosis, la estomatitis vesicular y la paragonimiasis, además de virus detectados en primates como encefalitis equina venezolana, dengue y parásitos de malaria.

Dolz alerta que la combinación de cambios climáticos, globalización y debilitamiento de programas de control aumenta la circulación de estas enfermedades.

“Estamos sobrecargados con dengue y chikungunya, y por eso muchas veces estas enfermedades se dejan de lado. Si no las buscamos, no las vamos a detectar”, concluye.

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