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Apenas empezando el 2013, un vehículo derribó un poste de electricidad en La Uruca. Por efecto dominó, otros ocho cayeron. En setiembre, un tráiler colapsó el tránsito al derribar otros siete en Calle Morenos.

Aunque no son los únicos postes derribados, fueron  los que además de dejar sin electricidad a cientos de personas, causaron un caos vial.

Mientras que en el 2011 la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) reportó 234 postes derribados por vehículos. En el 2012, la cifra aumentó a 257. Y en el 2013, subió a 287.

De estos casos, sólo 14 fueron ocasionados por cables que estaban a menor altura de lo que exige la ARESEP. Entre ellos el ocurrido hace pocos meses en Calle Morenos.

Reponer sólo el cemento de un poste cuesta 1 millón de colones. Pero dependiendo del tipo, el costo puede llegar hasta 6 millones de colones.

La Compañía Nacional de Fuerza y Luz ha logrado recuperar el 80% de los costos de reparación. Y el 20% restante todavía está en proceso judicial.

Reponer los postes no sólo le cuesta millones a la CNFL, sino que se convierte en una tortura para las decenas de personas que se quedan sin luz y un verdadero dolor de cabeza para los conductores.