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Los expertos aseguran que es indispensable aplicar las dosis contra COVID-19 poco tiempo después de que son sacadas de los congeladores.

Su efectividad se pierde si una persona la recibe tras seis horas de haber salido del sitio donde se mantienen refrigeradas.

Por eso, si alguien se la aplica en otro lugar que no ha sido asignado por las autoridades sanitarias, no quedaría protegido. Además, quien recibe la dosis de forma clandestina podría sufrir efectos peligrosos para su salud.

Las vacunas de Pfizer deben permanecer en congeladores especiales para poder conservarse. En caso de existir una venta ilícita, las probabilidades de que estas no funcionen son muy altas.