Universidades alertan por impacto que dejó la pandemia en nueva generación de estudiantes
La educación superior enfrenta mayores solicitudes de apoyo psicológico mientras miles de jóvenes combinan estudios, trabajo y responsabilidades familiares.
Seis años después de la pandemia por COVID-19, sus efectos continúan reflejándose en las universidades públicas del país. Uno de los principales desafíos identificados es la salud mental de los estudiantes que cursaron gran parte de la secundaria bajo clases virtuales, aislamiento social y restricciones sanitarias.
Un estudio del Consejo Nacional de Rectores (Conare), elaborado con una muestra de 12 mil estudiantes y representativo de más de 115 mil universitarios de las cinco universidades públicas, advierte que esta generación enfrenta mayores dificultades para adaptarse a la dinámica universitaria y manejar la presión académica (ver video adjunto).
La investigación señala que muchos jóvenes ingresaron a la educación superior sin haber experimentado etapas importantes del proceso colegial, como la convivencia diaria, las actividades presenciales o los espacios tradicionales de cierre académico. Estas ausencias se relacionan con mayores dificultades para desenvolverse en ambientes presenciales y enfrentar las exigencias de la vida universitaria.
A los retos emocionales se suma la presión económica que enfrenta una parte importante de la población estudiantil. El estudio revela que el 52,9 % depende de una beca para continuar sus estudios, mientras que para el 38,5 % este beneficio representa su principal o única fuente de ingresos.
Además, el 27,6 % de los universitarios trabaja mientras estudia, el 17,5 % es el principal sostén económico de su hogar y el 14,2 % tiene hijos. Estas condiciones obligan a muchos estudiantes a distribuir su tiempo entre las responsabilidades académicas, laborales y familiares.
La demanda de apoyo psicológico también ha aumentado dentro de las universidades públicas. Una de las instituciones declaró una emergencia en salud mental y anunció el fortalecimiento de sus programas de prevención, atención y acompañamiento durante los próximos dos años.
Las cifras muestran la magnitud del desafío. Entre 2021 y 2026 se registraron 280 reportes relacionados con intentos o conductas suicidas y, únicamente durante 2025, se contabilizaron tres suicidios dentro de la comunidad universitaria.
Las autoridades universitarias señalan que la recuperación tras la pandemia no se limita al rendimiento académico. Para los próximos años, uno de los principales retos de la educación superior será fortalecer las estrategias de atención y prevención en salud mental para acompañar a esta generación de estudiantes.

