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La Universidad de Costa Rica investiga al director de la sede del pacífico por aparente negligencia con una denuncia por agresión física interpuesta por una estudiante.  

Todo comenzó en julio anterior, cuando Priscilla Morales denunció haber sufrido agresiones de parte de su expareja. Ambos en ese momento eran estudiantes de ese recinto. 

Ella primero acudió al juzgado de violencia doméstica de Puntarenas y luego solicitó en la universidad el traslado por excepción a San José, donde vive su familia.

Sin embargo, el pedido se atrasó porque el director de la sede, de apellido Solera, no habría seguido el debido proceso: no le dio curso al traslado con la prioridad urgente, lo hizo con prioridad normal.

Su solicitud tardó diez días en llegar a la capital, donde reevaluaron la carta y la catalogaron como urgente. En cuestión de tres días el traslado ya estaba efectuado.

Pese a que Morales llevó la denuncia interpuesta en el juzgado y hasta un informe psicológico, ella no se explica por qué su solicitud fue catalogada como normal por Solera.

La estudiante también pidió sancionar al presunto agresor, basada en los estatutos de la Universidad de Costa Rica, pero aquí se encontró con otra traba (ver video adjunto).

Marlen León, vicerrectora de docencia, confirmó que el director de apellido Solera habría incurrido en irregularidades y desde la rectoría abrieron un proceso administrativo en su contra.