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Un estudio científico reveló que las medidas de restricción impuestas en Costa Rica, en especial la combinación entre el uso de mascarilla y la restricción vehicular los fines de semana, han sido exitosas para reducir el número de contagios de COVID-19.

El documento, publicado en el sitio researchgate.net, determinó el impacto y la efectividad de las medidas no farmacológicas dirigidas a controlar la propagación del virus SARS-COV2, esto por medio de los datos públicos y las hospitalizaciones registradas en el país.

La investigación fue realizada por los científicos Tomás de Camino y Santiago Núñez Corrales.

De Camino comentó que el estudio se realizó en el mes de noviembre de 2020, también como un esfuerzo colaborativo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Se trata de una versión preliminar para la población general, mientras trabajan en un documento que será más técnico, con análisis de cifras de otros países.

El análisis concluyó que la medida aplicada el 11 de julio del 2020 (“martillo”) tardó 29 días en alcanzar su efecto máximo, lo que resultó en una hospitalización negativa. Eso sí, su efecto no fue persistente porque, ocho días después, la hospitalización volvió a aumentar. Según el estudio, el confinamiento es sin duda exitoso cuando se mantiene por lo menos durante 15 días, lo que garantiza que al menos el 97.5% de las personas infectadas concluyeron su tiempo de incubación del virus.

El estudio también evaluó las medidas implementadas el 10 de agosto, las cuales no fueron tan rígidas como la de julio, lo que no permitió efectos tan contundentes. Los investigadores interpretaron que estas medidas, debido al poco impacto positivo, erosionaron aún más la confianza de la población en este tipo de disposiciones.

Finalmente, las restricciones del 9 de setiembre muestran un resultado con mayor magnitud y rapidez para lograr un efecto negativo sostenido en hospitalizaciones por primera vez.