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La policía Gabriela Fonseca, acusada de filtrar información a un periodista del Diario Extra, asegura que todo se debe a una venganza por haber realizado una investigación hace aproximadamente cinco años.

En dicha investigación, realizada entre el 2007 y el 2008, la oficial del Organismo de Investigación Judicial  (OIJ), descubrió que un arsenal de chalecos comprado para los operativos y allanamientos, supuestamente estaba en mal estado.

Según Fonseca, a ella se le asignó verificar que los chalecos cumplieran con los requerimientos solicitados para la ejecución de sus labores.

La tarea le fue solicitada por el Celso Gamboa, en ese momento Fiscal de Fraudes.

Luego de un trabajo de campo, se determinó que las balas traspasaban los chalecos y que no eran aptos para las actividades que realizan los cuerpos del OIJ.

No obstante, una pericia realizada por el OIJ determinó que los chalecos sí contaban con todas las condiciones.

Según la mujer, a petición del Fiscal General, Francisco Dall'Anese, solicita ir hasta la casa matriz, en Israel, para comprobar la calidad de la compra. En ese país se corrobora que el equipo no era el idóneo y que tenía deficiencias.

“Los chalecos se decomisaron, se llevaron a una bodega y se los robaron, nunca se pudo hacer un inventario real”, concluyó Fonseca.

Juan Diego Castro, abogado de la sospechosa de filtrar  información al Diario Extra, asegura todo se dio por estar involucrada en la divulgación de un “chorizo”.