Última Hora

Julio Guillen fue piloto de Lacsa, asegura que en sus 41 años de experiencia sobrevolando pasó por dos momentos complejos por causa de aves que afectaron el funcionamiento del avión, tal y como ocurrió este martes en el aeropuerto Juan Santamaría con una aeronave de Alaska.

Según este experto en aviación, una aeronave que se vea afectada por un pájaro puede seguir sobrevolando, pero debe de inmediato buscar una zona de aterrizaje cercana, pues así lo estable el protocolo de seguridad.

Según Guillen, la afectación que pueda tener un avión por causa de un ave, depende del tamaño del animal o de la cantidad que lo impacte, tal y como ocurrió en el año 2009 cuando un avión aterrizó de emergencia en el lago Hodson en Nueva York, esto luego de que fue impactado de frente por una densa bandada de gansos canadienses dañando ambos motores y dejándolo sin propulsión. En este hecho sobrevivieron 150 pasajeros.

Para este experimentado piloto, la acción de sus colegas de regresar el avión de Alaska a la zona de aterrizaje tras la emergencia de este martes, fue la decisión correcta, pues así se establece en sus protocolos, ya que siempre en cualquier situación aérea va a prevalecer la seguridad de los pasajeros.