Perdió una pierna y otra joven perdió a su padre: historias detrás de las cifras viales
Las autoridades alertan que la velocidad excesiva y la invasión de carril continúan entre las principales causas de fallecimientos en carretera.
Antes de las estadísticas están las historias de quienes han visto su vida cambiar para siempre a causa de un accidente de tránsito. Ese fue el caso de Mayela Chinchilla, quien sufrió un percance vial en Barrio México. Aunque no tuvo responsabilidad en el hecho, las consecuencias la han acompañado durante años: tan solo cuatro años de pensionarse, perdió una pierna y tuvo que reconstruir su proyecto de vida.
Durante la Semana de la Seguridad Vial, decidió compartir su experiencia con el objetivo de generar conciencia y evitar que otras personas enfrenten situaciones similares (ver video adjunto).
"Iba para la oficina, estaba esperando el bus y un negligente al volante, a exceso de velocidad, no agarró la curva, se metió a la acera y me aplastó. Me amputó la pierna, me quebró la clavícula", mencionó Chinchilla.
La tragedia también marcó la vida de Keny Rodríguez, quien perdió a su padre en un accidente de tránsito un 23 de diciembre. Hoy se suma al llamado para reforzar la prevención y promover una conducción más responsable.
"El día que papi falleció, le ganó el cansancio. Papi venía manejando, se quedó dormido, invadió el carril contrario, venía un camión grande y colisionó de frente. Tuvo un trauma craneoencefálico, otro a nivel del tórax", dijo Rodríguez.
Ambas historias reflejan una misma realidad: detrás de cada accidente hay familias, sueños y proyectos que pueden verse afectados de forma irreversible. Por esta razón, durante la Semana de la Seguridad Vial, víctimas y familiares insisten en la necesidad de respetar las normas de tránsito, reducir la velocidad y conducir con prudencia.
Las cifras respaldan esa preocupación. Según datos del Consejo de Seguridad Vial (Cosevi), más de 11.000 personas han perdido la vida en accidentes de tránsito en Costa Rica durante los últimos 14 años, muchos de ellos en circunstancias que pudieron evitarse.
Las estadísticas también evidencian la dimensión del problema. En promedio, el país registra 128 accidentes de tránsito cada día, lo que equivale a cerca de 47.000 percances al año. Además, la Policía de Tránsito atiende un accidente cada seis minutos y medio.
El impacto no se limita a las víctimas mortales. Por cada persona que fallece en carretera, al menos cuatro sufren lesiones graves que, en muchos casos, dejan secuelas permanentes.
De acuerdo con las autoridades, la velocidad excesiva y la invasión de carril continúan siendo las principales causas de muerte en las carreteras costarricenses.
Asimismo, el impacto de estos hechos suele ser mayor al reflejado en los reportes iniciales. Cuando se contabiliza a las personas que fallecen durante el primer mes posterior al accidente, la cantidad de víctimas mortales aumenta un 54% en comparación con los decesos registrados en el lugar del percance.
Las cifras recuerdan que un accidente de tránsito no termina cuando concluye la atención de la emergencia. Sus consecuencias pueden extenderse durante años y afectar profundamente a las víctimas y sus familias.
Por eso, quienes han vivido esta realidad insisten en un mensaje que consideran fundamental para salvar vidas: disminuir la velocidad y conducir con responsabilidad.

