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Juan Navarro quedó viudo tiempo atrás y, posteriormente, perdió a su madre en San Lorenzo de Tarrazú.

Este hombre no se amilanó ante lo ocurrido y, con mucho esfuerzo y amor, está enteramente dedicado al cuidado de las pequeñas.

Cada día se despierta a las 4:30 a.m. para preparar el desayuno y la ropita escolar de las pequeñas; 45 minutos después las despierta para que se alisten, y a las 6:45 a.m. las lleva a la escuela.

Navarro se dedica por horas en Asecoopesantos, que le permite ganar el sustento para sus hijas pero también para su padre de 89 años, quien sufre una discapacidad.

Él reconoce que sus pequeñas son el motor que le inyectan energía para su día a día. Un ejemplo de amor y gratitud en la zona de Los Santos.