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“Nos encerraron con los abusadores”, dijo una mujer empresaria, participante en un grupo focal de una encuesta del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) que valora las afectaciones de la pandemia por COVID-19 en la vida de las mujeres en Costa Rica.

Violencia sin escapatorias

La pandemia obligó a la población a permanecer en sus hogares, incluidas muchas mujeres que quedaron atrapadas en ciclos de violencia domésticos, al ser encerradas con sus agresores. Más lamentable aún, señala el INAMU, es que no se sabe con exactitud cuál fue la incidencia de este tipo de violencia contra las mujeres durante el confinamiento.

Al inicio de la pandemia se contabilizaron menos denuncias, lo cual no significó una disminución de los casos, sino que fue una consecuencia de que las víctimas no pudieran salir de sus hogares o hacer llamadas porque estaban confinadas con sus agresores.

"Cuando nos encontramos con datos del Poder Judicial vemos que sí hubo un aumento en las denuncias de violencia intrafamiliar. En el 2020 hubo un aumento en los femicidios (cuatro más que en el 2019)", señaló Marcela Guerrero, presidenta ejecutiva del INAMU.

Además, la pandemia disparó otras formas de violencia que antes no habían estado a ese nivel, por ejemplo la violencia a través de las redes, como la extorsión. El estudio encontró que también es posible que haya habido un aumento en el número de incidentes de acoso callejero. Al estar las calles más vacías, aquellas mujeres que debían transitarlas estaban más expuestas. 

"Y trata y explotación sexual también porque son redes que interactúan por teléfono y redes sociales y al no tener un tejido social que nos proteja y ayude a identificar, es posible que se haya visto exacerbada en la pandemia", agregó la ministra.

La brecha digital se recrudece

La educación virtual y a distancia ha hecho más grande la brecha digital que afecta a las mujeres, pues han tenido que asumir el apoyo escolar con conocimientos y recursos limitados en el uso de la tecnología.

El INAMU señala que se le privilegia la educación a los niños sobre a las niñas, porque las niñas tienen recargos en la casa. La entidad recomienda que en los hogares se puedan equilibrar las tareas que asumen los menores-niños y niñas- en los deberes de la casa. 

Las mujeres desempleadas duplican a los hombres desempleados

"Las mujeres han enfrentado una importante disminución de sus ingresos, lo que ha hecho que sea más difícil cubrir necesidades básicas como alimentos, medicinas, pago de servicios, pago de alquiler, planes de internet, entre otros", reportó el INAMU.

En el primer trimestre, el desempleo en las mujeres era de 26% mientras que en los hombres era de 13%.  

Las cuidadoras, un rol asumido involuntariamente

Se ha reforzado un triple rol en las mujeres: madres, maestras y cuidadoras. Los cuidados siguen recayendo en las mujeres de la familia, principalmente en las madres y las abuelas.

"Al estar en teletrabajo las mujeres entran en desventaja porque no todas tienen un ancho de banda que les permite trabajar y requieren dinero para esos servicios. Al estar en teletrabajo no implica que esa mujeres se sienten ocho horas para dedicarse solo al trabajo, implica que tienen a toda la familia en casa y tienen que hacer además labores domesticas como atender a sus hijos", señaló la investigadora Saskia Salas .

La encuesta señala que, de las mujeres con teletrabajo y obligaciones de cuido, solo el 25% piensa que son más productivas en casa. El 86% tuvo que alargar sus jornadas y 81% dice que la mayor parte de las labores domésticas las realizan ellas.

Las mujeres hacen 36 horas en trabajo doméstico no remunerado mientras que los hombres 14 horas, esa es una diferencia de 22 horas a la semana.

¿Cómo se sienten las mujeres? 

Ante la recarga de atención y cuidados familiares producto de la pandemia, muchas mujeres han tenido que posponer la atención de sus necesidades de salud física, emocional y mental.

Sienten preocupación, estrés y ansiedad. Asimismo, están cansadas mental y emocionalmente, cansadas físicamente y tienen una enorme preocupación porque tienen dificultad para organizar todas las tareas del día.

Sobre el autocuidado, las necesidades de las mujeres están en último lugar, por eso los padecimientos crónicos se están reactivando. Además, han desatendido su salud sexual y reproductiva.

¿Quiénes participaron de la investigación?

Esta investigación tuvo una participación de 3.500 mujeres de zonas rurales. Entre las encuestadas había jóvenes, indígenas, afrodescendientes; mujeres con discapacidad, migrantes, víctimas de violencia, víctimas de pobreza, empresarias, empleadas domésticas, cuidadoras y adultas mayores.

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