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Una mujer y una niña de tres años celebran la vida tras recibir un trasplante hepático. 

Recibir un diagnóstico de muerte lo cambia todo. Cambia la forma de ver la vida y cambia el valor que se le da a los seres queridos.

Rosaura tenía una sentencia de muerte. Cada día abría sus ojos y pensaba que quizá era la última vez que lo haría.

La única esperanza que tenía era recibir un trasplante. Esperó cuatro años y cuando ya no había esperanza la oportunidad llegó.

Su caso es particular, no recibió la totalidad del hígado del donante. Los médicos dividieron el órgano en dos, una parte para ella y otra para una niña de 3 años.

Fue una cirugía histórica para el país y a nivel mundial, y se realizaron de forma simultánea.

De hecho, el equipo médico que participó en ambos trasplantes fue el mismo.

Los médicos se tuvieron que trasladar en medio de las cirugías entre en Hospital México y el Hospital Nacional de Niños.

Se realizó de esta forma porque un mismo donador podía salvarles la vida a dos personas. Este logro médico recuerda la importancia de manifestar en vida el deseo de donar.

La admiraba decisión de una persona y su familia le regresaron a estas dos personas la oportunidad de tener una nueva vida.

Observe todos los detalles en el video adjunto.