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El ministro de Agricultura y Ganadería, Renato Alvarado Rivera, confía en que pronto haya una legislación para aprovechar los beneficios del cannabis en el país, luego de iniciar pruebas científicas de cultivo en Guanacaste y Limón.

“Confiamos en que pronto exista la legislación adecuada para continuar con el proceso y que nuestros agricultores puedan aprovechar los beneficios de un mercado creciente e importante, en el corto plazo, que ofrece importantes oportunidades”, indicó Alvarado. 

Además expresó su satisfacción por el avance de las investigaciones, dado el impacto que el desarrollo del cultivo tendría en el país para el sector agroproductivo.

A finales del año 2020 ingresaron al país las primeras plántulas in vitro de tres cultivos de cáñamo industrial, Cannabis sativa L. Sativa: se trata de las variedades Queen Dream, Maya Grain y Cherry Blossom.

El fin de semana anterior comenzó la cosecha de los materiales de cáñamo cultivados en la Estación Experimental Enrique Jiménez Núñez en Cañas, Guanacaste.

Laboratorio de cannabis en Cañas: 



Una vez cosechadas las primeras plantas, durante unos cuatro meses se realizará el proceso de secado y curado de los grupos de flores para medir la humedad y contenido de CBD (Canabinoide), material esencial.

Este trabajo es desarrollado por Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA), órgano adscrito al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). 

“El proceso de cosecha comienza con la defoliación de las plantas, es decir, se cortan las hojas para dejar en la planta solo los capullos. La planta defoliada se deseca durante cuatro días en una cámara de frío. Luego, las inflorescencias se separan del resto de la planta, de una en una, y se mantienen en frascos de vidrios para estudios posteriores de la calidad de producto y valorar la cantidad y calidad en las condiciones en que la cultivamos”, explicó Arturo Solórzano Arroyo, director del INTA.

El INTA desarrolla investigaciones en campo para verificar el comportamiento del germoplasma de cáñamo en el Caribe y en Guanacaste, lo que permitirá determinar las condiciones agronómicas, agroecológicas y la susceptibilidad a plagas y enfermedades en dos regiones del país (trópico húmedo y trópico seco).

“El INTA es la primera institución nacional de investigación que incursiona en estudios del cultivo, brindándole posicionamiento en el sector agropecuario. Esto acorta los procesos de aprendizaje sobre la actividad, para transferir de manera ágil los resultados a las personas interesadas en desarrollar el cultivo, una vez que el país y los legisladores definan la normativa legal que regirá esta actividad”, dijo el jerarca del MAG.

El año anterior, el presidente de la República, Carlos Alvarado, afirmó que promoverá el cultivo del cáñamo en el país.

“Impulsaremos el cultivo del cáñamo para reactivar el sector productivo, con todas las garantías y seguridad. Una opción como parte de la reactivación económica tras la pandemia de COVID-19”, dijo el mandatario en ese momento.

Esto coincide con un proyecto presentado, hace varios meses, por varios diputados; entre ellos Roberto Thompson, del Partido Liberación Nacional (PLN), María Inés Solís, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), y Zoila Rosa Volio, independiente, quienes pretenden generar un marco jurídico para la explotación controlada del cáñamo con fines industriales.

El cáñamo industrial es un producto que tiene múltiples aplicaciones, por ejemplo, fibras textiles, semillas que se pueden consumir crudas, molidas en forma de harina o prensadas en aceite, e incluso se usan para fabricar leche de cáñamo; como aceite, en productos de cuidado personal; en la fabricación de cuerdas, textiles, biocombustibles, así como plásticos biodegradables.