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El ministro de Seguridad, Michael Soto, se refirió este martes a la detención de 20 oficiales de Fuerza Pública como sospechosos de formar parte de una banda dedicada al tráfico de licores.

En su intervención ante los diputados de la Comisión de Asuntos Hacendarios, donde se discute el presupuesto ordinario de 2021, Soto lamentó el hecho y aclaró que esta situación no es exclusiva de los cuerpos policiales costarricenses.

“Ciertamente todas las policías del mundo tienen problemas de corrupción y nosotros no estamos exentos de eso.

“Le puedo decir que el 99% de nuestros oficiales son gente honesta y trabajadora, pero lamentablemente también tenemos situaciones como estas que afectan la evasión fiscal”, afirmó.

El jerarca aseguró que estaban enterados de la investigación y que se colaboró con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) para “facilitar” que se atiendan situaciones de corrupción y "sanear" la Fuerza Pública.

El OIJ detuvo a los oficiales como parte de un amplio operativo en Limón y Alajuela, que sumó 13 allanamientos y logró la desarticulación de una banda dedicada al trasiego de licores desde Panamá.

El alcohol era enviado a Limón por medio del Río Sixaola, en nuestro país era recibido por la organización y, posteriormente, almacenado en bodegas en Limón y San Rafael de Alajuela.

Los oficiales, aparentemente, servían de apoyo al grupo para alertarles sobre operativos de control en carretera.

Ellos ahora son investigados por supuesto contrabando, asociación ilícita, cohecho propio, incumplimiento de deberes y enriquecimiento ilícito.

El OIJ aseguró que entre marzo y octubre decomisaron a esta organización alrededor de 44.600 unidades de licor de contrabando, valorado en $27.400.

La audiencia para definir las medidas cautelares de los detenidos todavía está pendiente.